Organizadas cada sábado por la mañana y dirigidas a jóvenes de entre los catorce y los veinticuatro años, las actividades del oratorio se desarrollan en el complejo educativo-pastoral de la obra de Goiânia, donde se encuentran el CESAM (Centro Salesiano para el Aprendizaje), la escuela y la parroquia «San Juan Bosco»; y, desde su inicio, ha registrado una creciente simpatía y participación, tanto que a finales de 2025 fueron alrededor de dos mil los jóvenes acompañados. Con meriendas y cursos de futsal, voleibol, baloncesto, danza con banderas y capoeira, el oratorio se ha convertido en parte de la rutina semanal de los jóvenes de Goiânia, atrayendo participantes de diversas regiones.
Para el director de la obra, padre Wagner Gama, el oratorio refleja profundamente el Sistema Preventivo de Don Bosco, pues está ligado al inicio de la misión salesiana. «La Congregación Salesiana no nació con las escuelas, las parroquias o las universidades, sino precisamente con el oratorio. El objetivo de Don Bosco era justamente cuidar de los más pobres a través de este ambiente de misión. Por eso, cuando fortalecemos los oratorios en nuestras presencias, fortalecemos lo que está en el origen de la obra de Don Bosco».
Ofreciendo a los participantes un ambiente seguro, educativo y fraterno, el oratorio desempeña un papel que va más allá del tiempo libre. Su impacto se percibe también en la formación integral, contribuyendo a estimular la disciplina, el trabajo en equipo y el fortalecimiento de valores sólidos. El oratorio festivo salesiano en Goiânia es un espacio de escucha, orientación y protagonismo juvenil, donde los jóvenes encuentran nuevas amistades, desarrollan habilidades socioemocionales y se sienten parte de una comunidad que cree en su potencial.
Antônio Tavares tiene dieciséis años y afirma que le gusta mucho el oratorio, porque es un lugar donde puede estar y divertirse con los amigos. «La primera vez que vine fue porque me invitó un amigo mío, que me dijo que el oratorio era un ambiente muy bonito. Vine a jugar con él y ahora vengo todos los sábados, porque es realmente como decía: un espacio feliz, un tiempo de alegría para pasar con los amigos, donde las canchas son de buena calidad y siempre hay un momento para compartir una merienda en armonía. Los educadores, además, son muy atentos, lo que hace que el proyecto continúe y mejore cada día más».
También Caroline Matos, de la misma edad que Antônio y que participa en las actividades del oratorio desde sus inicios, destaca el cuidado que reciben los participantes. «Me acogieron muy bien. Aquí hay un ambiente sereno, donde los educadores nos tratan como si fuéramos sus hijos. Es increíble: aquí la gente puede venir a jugar y a charlar; y siento un afecto que normalmente no recibimos de otras personas. Me encanta participar en las actividades del oratorio».
La experiencia en el oratorio tiene un impacto también en el recorrido de los jóvenes que ya han frecuentado otros ambientes misioneros de la obra de Goiânia. Pedro Santiago tiene diecisiete años y cuenta que conoció el oratorio cuando participaba en el Programa de Aprendizaje Social del CESAM de Goiânia. «Aquí todo es muy interactivo, hay varias actividades y deportes muy interesantes. Me gusta mucho porque me ayuda a mantenerme en forma y también me permite estar en compañía de mis excompañeros de trabajo y de los educadores».
El oratorio se reafirma como expresión viva de la misión salesiana en Goiânia, manteniendo activo el compromiso con los jóvenes. Según el padre Gama, el deseo es que este ambiente misionero pueda implicar cada vez a más jóvenes, ofreciendo oportunidades, esperanza y caminos hacia un futuro mejor. «El oratorio festivo ‘Bartolomé Garelli’ ha sido una gran iniciativa pastoral de la obra de Goiânia y está floreciendo y dando frutos. Para este año, esperamos que dé aún más, con una presencia todavía mayor de jóvenes y una acción aún más incisiva en la educación, la evangelización y la promoción social».
Fuente: Salesianos de BBH
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