A la preparación logística, en efecto, se suma toda una serie de expectativas que están entusiasmando a la comunidad desde hace aproximadamente un mes, es decir, desde que se hizo público el anuncio de esta visita. Esperanza, cercanía, emoción, gratitud, gracia, entusiasmo… son las palabras recurrentes entre quienes aguardan con alegría al Pontífice.
“La visita del papa León es para nosotros un fortísimo signo de consuelo y de aliento —afirma Patricia Germiniano, voluntaria del Centro de Escucha—. Cada día encontramos personas heridas, familias cansadas, rostros marcados por el esfuerzo. Saber que el Santo Padre viene aquí, a nuestro barrio, significa que la Iglesia ve y escucha junto con nosotros. Espero que su presencia renueve en todos nosotros la certeza de que nadie es invisible a los ojos de Dios”.
“Para nosotros, catequistas, esta visita es un don inmenso —añade Giovanna Luchi—. Enseñamos a los niños y a los chicos a amar al Papa y a sentirse parte viva de la Iglesia. Ahora podrán ver con sus propios ojos al Sucesor de Pedro en su parroquia. Es una ocasión para redescubrir la belleza de la fe sencilla y para hacer comprender a los más pequeños que la Iglesia es cercana, concreta, viva”.
Por su parte, Paolo Maggio, el organista de la parroquia, relata los sentimientos que esta visita le genera: “Estoy preparando la música con gran emoción. La liturgia siempre tiene una fuerza especial, pero cuando es el Papa quien la preside, se convierte en un momento que entra en la historia. Espero que cada nota tocada pueda ayudar a la asamblea a rezar con el corazón y que la música se convierta en un puente entre nuestra comunidad y el Santo Padre, en una única alabanza al Señor”.
Alejandro Rivera, uno de las tantas personas sin hogar de la zona, y voluntario en el Centro de Escucha, representa a las personas más frágiles con quienes y para quienes la parroquia salesiana se compromete cada día. Él expresa: “Para mí es algo que nunca habría imaginado: ¡el Papa que viene aquí, donde encuentro ayuda y fuerza continuas cuando no tengo nada! Hoy también yo puedo ayudar a otros que viven en la calle. Su visita me genera una gran emoción, cada día vengo a la misa y hoy me siento parte de la Iglesia, no en los márgenes. Espero poder saludarlo y darle las gracias, porque cuando la Iglesia se acerca a los pobres, nos hace sentir hijos, no desechos”.
“La comunidad del Sagrado Corazón vive esta visita como un tiempo de gracia. Es un momento que confirma nuestra vocación a ser una basílica con el corazón abierto, especialmente hacia los más frágiles. Acoger al Santo Padre significa renovar nuestro compromiso pastoral y misionero. Deseamos que esta jornada refuerce la comunión y encienda en todos un renovado amor por Cristo y por la Iglesia” es el comentario del rector de la Basílica, el padre Francesco Marcoccio.
Y le hace eco el párroco, el padre Javier Ortiz, quien también habla de “una gracia muy grande, un regalo que nos hace el Santo Padre. Viene a nosotros —prosigue el párroco—, que estamos en el centro, pero en realidad somos como una periferia; es hermoso sentir la cercanía de nuestro pastor y nuestro obispo de Roma. Esperamos que esto pueda servir para relanzar toda la pastoral y, sobre todo, llegar a las personas que están solas, porque tenemos muchos ancianos, y también acercar a quien está lejos”.
Por último, en una casa salesiana, no podía faltar la voz de los jóvenes: Sara Benatti, activa en el Centro Juvenil de la parroquia, concluye: “¡Estamos llenos de entusiasmo! Para nosotros, los jóvenes, es hermoso saber que el Papa viene precisamente aquí, al lugar donde crecemos, rezamos y soñamos nuestro futuro. Es como si nos dijera: ‘La Iglesia cuenta con vosotros’. Espero que su visita nos dé valentía para vivir la fe con alegría y para ser luz entre nuestros amigos”.
La visita del Papa para la comunidad del Sagrado Corazón es un acontecimiento que refuerza la identidad salesiana y renueva el compromiso de ser presencia educativa y pastoral en medio de los jóvenes y de las personas más vulnerables, en el corazón de la ciudad de Roma.
Todos aquellos que, al no poder asistir en presencia, deseen participar a distancia, podrán hacerlo conectándose a partir de las 8:50 (UTC+1) en el canal de YouTube de Vatican News.



