La acogida de la ciudad
Don Fabio Attard fue recibido por la banda musical de Borghetto San Nicolò – Città di Bordighera APS, por los abanderados y músicos de Ventimiglia junto con el grupo Spes, por la administración municipal, por las autoridades civiles, militares y religiosas, por los Exalumnos de Don Bosco, por el Cnos-Fap y por numerosas asociaciones del territorio, entre ellas los Alpini, Protección Civil, Croce Azzurra Misericordia, la Cruz Roja, la Cruz Verde Intemelia, la Policía Local, Le Cinque Torri, los marineros y la Orden de los Templarios. En procesión, partiendo del oratorio, los participantes llegaron a la iglesia donde se celebró la sesión solemne del consejo municipal.
El alcalde: «Un gesto de recuerdo, agradecimiento y compromiso»
El alcalde Fabio Perri inauguró la ceremonia: «Con este consejo municipal solemne, la Administración municipal y toda la comunidad de Vallecrosia desean realizar un gesto de profundo valor simbólico».
El primer ciudadano subrayó que, al celebrar los ciento cincuenta años de la llegada de Don Bosco a Vallecrosia, la ciudad reconoce la huella duradera que dejó su carisma educativo y humano. «Con este acto queremos expresar no solo nuestro aprecio y gratitud hacia su persona y su misión, sino también reafirmar el fuerte vínculo que une a nuestra comunidad con los valores educativos, espirituales y sociales que Don Bosco ha aportado al mundo».
La entrega de las llaves, explicó, representa «el máximo símbolo de acogida y pertenencia», un gesto de confianza con el que la ciudad abre simbólicamente «sus puertas y su corazón». Recordando una famosa frase del fundador de los Salesianos —«No basta amar a los jóvenes, es necesario que los jóvenes se den cuenta de que son amados»—, el alcalde definió el acto como «no solo simbólico, sino un compromiso concreto con el futuro de los jóvenes». La práctica fue votada por unanimidad por el consejo municipal.
La oposición: «El oratorio es un hogar»
En nombre del grupo municipal Cittadini in Comune, el concejal regional y municipal Armando Biasi expresó su emoción y gratitud: «Cuando entramos por las puertas del oratorio, estamos en casa. La ciudad de Vallecrosia ha encontrado su hogar en estos ciento cincuenta años».
Destacó tres palabras que surgieron de las intervenciones del Rector Mayor: «esperanza, escucha y comunidad», y definió como justo el reconocimiento otorgado al XI sucesor de Don Bosco.
Don Attard: «Me dan la llave, pero desde hace ciento cincuenta años nos han dado el corazón».
Visiblemente emocionado, don Fabio Attard acogió el reconocimiento con palabras de gratitud: «Mientras escuchaba vuestras palabras, mi mirada se dirigía a nuestro padre y maestro, Don Bosco». Agradeció a las autoridades y a la ciudadanía, reiterando que «los jóvenes son la razón de nuestro ser» y dejando tres legados ideales: gratitud, determinación y camino juntos.
«Cada presencia es un reflejo de la identidad de la congregación y de la Familia Salesiana: hay que seguir siendo servidores de los jóvenes». Y añadió: «Tenemos un único objetivo: educar a los jóvenes. Necesitamos a todos, más allá de las alianzas políticas, de la identidad religiosa o étnica».
Al aceptar la ciudadanía en nombre de la Familia Salesiana, concluyó con unas palabras que provocaron un largo aplauso: «Ustedes me dan la llave, pero desde hace ciento cincuenta años nos han dado el corazón. Miramos hacia el futuro con esperanza y optimismo».
Las instituciones: un reconocimiento compartido
Numerosas intervenciones institucionales. El presidente de la Provincia de Imperia, Claudio Scajola, recordó la vocación fronteriza del territorio y el papel educativo de los salesianos en el crecimiento de las nuevas generaciones.
El consejero regional Marco Scajola, presente junto con varios consejeros regionales, subrayó la importancia del trabajo realizado por el Cnos en la inclusión e inserción de los jóvenes en el mundo laboral: «Interceptad a esos jóvenes que, de otro modo, corremos el riesgo de perder».
El senador Gianni Berrino destacó el valor de la humildad como clave educativa, mientras que la subprefecta Anna De Paola agradeció a don Attard las enseñanzas dirigidas a jóvenes y adultos durante las jornadas de visita.
La voz de la Iglesia salesiana y de la diócesis
El párroco, el padre Simone Indiati destacó el clima de voluntariado y servicio que acompañó las celebraciones: «He visto mucho afecto en esta ciudad por Don Bosco».
El inspector salesiano, el padre Roberto Colameo reiteró la importancia de la corresponsabilidad entre salesianos y laicos: «Nosotros, los salesianos, sin los jóvenes y sin los laicos, no somos nada».
El obispo Antonio Suetta definió los ciento cincuenta años como «un cofre de dones incalculables», recordando que Don Bosco llegó a Vallecrosia «en nombre de la más pura gratuidad», un estilo que continúa hoy en día.
Una fiesta que continúa
Al término de la ceremonia, la ciudad continuó con los festejos con juegos, espectáculos y momentos de entretenimiento, sellando los tres días de celebraciones que unieron la memoria, el agradecimiento y el compromiso con las nuevas generaciones. Con la concesión de la ciudadanía honorífica a don Fabio Attard y la entrega de las llaves de la ciudad, Vallecrosia reafirmó públicamente su profundo vínculo con la herencia educativa de Don Bosco, que desde hace ciento cincuenta años sigue moldeando el rostro de la comunidad.
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