Al introducir los trabajos, el padre Rafael Bejarano, Consejero General para la Pastoral Juvenil, invitó a los participantes a releer atentamente el camino pastoral de las distintas inspectorías, subrayando la importancia de sistematizar las experiencias adquiridas. Este proceso, destacó, es fundamental para favorecer una reflexión más profunda y promover un desarrollo orgánico de la Pastoral Juvenil Salesiana.
La jornada del viernes 5 de junio se abrió con la intervención del profesor Juan Carlos Quirarte, especialista en Desarrollo Humano, quien subrayó la importancia de valorar la capacidad de los grupos de Pastoral Juvenil para analizar la realidad, reconocer las dinámicas y las estructuras de poder y proyectar acciones colectivas transformadoras a partir de los territorios. El proceso de evaluación y planificación pastoral requiere un conocimiento profundo de las experiencias y un aprendizaje compartido, fruto de un camino sinodal y participativo.
La segunda sesión estuvo dedicada a la relación entre el sector de la Comunicación Social (CS) y el sector de la Pastoral Juvenil. El padre Paul Satish, del sector de la CS, ilustró las dinámicas de colaboración entre ambos ámbitos, mientras que posteriormente el padre Antoine Farrugia y Sara Sechi presentaron el recorrido del equipo de Safeguarding y Advocacy de la Pastoral Juvenil, destacando su compromiso en la representación ante instituciones multilaterales y en la colaboración con organizaciones locales.
La jornada del sábado 6 de junio se abrió con la invitación del padre Bejarano a no descuidar el proceso de evaluación de la experiencia vivida durante la Escuela de Delegados, considerado un paso esencial para consolidar los frutos del itinerario formativo.
Durante la primera sesión, el profesor Quirarte propuso criterios concretos para orientar la planificación pastoral, invitando a cuestionarse sobre la pertinencia de las acciones, la eficacia de los objetivos, la eficiencia en el uso de los recursos y la sostenibilidad de las propuestas. Este enfoque evidenció la necesidad de una planificación pastoral consciente y responsable, capaz de responder a las necesidades reales de los contextos juveniles.
La segunda sesión fue guiada por el salesiano coadjutor Alberto Rodríguez, en representación del sector del Economato General, quien profundizó en la relación entre organización administrativa y gestión de las inspectorías. Su intervención puso de relieve el papel decisivo de las relaciones humanas para el buen funcionamiento de las estructuras organizativas, subrayando cómo estas contribuyen a construir un clima positivo, favorecer la colaboración, hacer eficaz el liderazgo y transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento.
En esta perspectiva, se reiteró que las organizaciones caracterizadas por relaciones sanas resultan más eficaces, resilientes y orientadas al desarrollo.
Con estas sesiones se concluyó el proceso de profundización del Cuadro de Referencia de la Pastoral Juvenil Salesiana, ofreciendo a los delegados herramientas y perspectivas para acompañar con mayor conciencia y competencia el servicio de animación de la Pastoral Juvenil en las distintas inspectorías.
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