La nueva infraestructura fue dedicada a la memoria del padre Manuel Bars, SDB, y del padre Umberto Marocchino, SDB, cuyas capacidades de gobierno y visión, junto con su compromiso, sentaron las bases de la educación católica en Kohima y en Nagaland, haciendo del nuevo edificio una continuación de su legado duradero.
Dirigiéndose a los presentes, el honorable Kikon elogió la contribución de las instituciones salesianas a la formación de generaciones de jóvenes de Nagaland, mediante una educación de calidad, la disciplina y una formación basada en valores. Observó que la misión educativa salesiana ha desempeñado un papel transformador en el desarrollo social e intelectual del pueblo Naga.
Asimismo, subrayó el papel de Don Bosco en la construcción de la sociedad, a través de la formación del carácter y la disciplina, y exhortó a los estudiantes a considerar con gratitud los sacrificios que padres y docentes realizan por ellos, con dedicación y trabajo arduo.
Por su parte, el padre Tious Varghese, director del Don Bosco College, en su discurso destacó el significado más amplio del proyecto de ampliación de las estructuras de la obra: no se trata solo de un espacio físico adicional, sino de una inversión en el futuro de los jóvenes, y afirmó que la ampliación crea espacio para los sueños y ofrece a los estudiantes herramientas para el futuro de Nagaland.
La ceremonia rindió homenaje a los pioneros salesianos, recordando cómo el padre Bars y el padre Marocchino fundaron instituciones educativas que transformaron vidas e impulsaron el progreso de toda la región.
Al bendecir la nueva estructura, el padre Joseph Pampackal, SDB, superior de la Inspectoría salesiana de Dimapur, describió la ocasión como una celebración de una visión que sigue floreciendo décadas después de su concepción; y observó que el crecimiento de la institución es un testimonio del impacto duradero de la misión salesiana en el noreste de la India.
Posteriormente, el doctor Kiyasetuo Stephen Vizo, miembro del Consejo de Administración del DBCK, recordó a los estudiantes que la verdadera fuerza de una institución no reside en sus edificios, sino en la calidad de las personas que forma. Y, haciendo referencia al lema del instituto, “Deber y Alegría”, animó a los estudiantes a asumir sus responsabilidades, servir a la sociedad, promover la paz y cuidar el medio ambiente.
El programa celebrativo concluyó con una campaña de plantación de árboles con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, simbolizando el compromiso de la escuela salesiana con la sostenibilidad.
Padre Blasius Tete, SDB
Fuente: Don Bosco South Asia



