(ANS – Roma) – El domingo 12 de julio de 2026 por la tarde, en la Sede Central Salesiana, se abrió el Curso de formación para los nuevos inspectores, que se prolongará hasta el 24 de julio del que participarán nueve inspectores que han entrado recientemente en el cargo, procedentes de otras tantas inspectorías de la Congregación Salesiana: padre Ashley Miranda (INB), padre Peter Chinweike Morba (ANN), padre Racelis Amelito Mel (FIS), padre J. Gaston Harisoa (MDG), padre José Laventure Ignacio (AET), padre Dariusz Bartocha (PLS), padre Ronilo Javines (FIN), padre Domenico Saraniti (ISI) y padre Doss Kennedy Jegadoss (INT).
Para abrir oficialmente el encuentro, a las 18.00, fue el Rector Mayor, padre Fabio Attard, seguido por la intervención del Vicario del Rector Mayor, padre Stefano Martoglio. La jornada concluyó con la adoración y las vísperas en la capilla de la comunidad y con la cena fraterna.
«Llamados a servir»: las cinco palabras del Rector Mayor
En su intervención introductoria, titulada “Llamados a servir”, el padre Attard quiso subrayar desde el inicio la naturaleza del curso: no se trata de una simple actualización técnico-administrativa, sino «un tiempo de gracia» para preguntarse juntos qué significa verdaderamente el servicio confiado por el Señor a través de la Congregación. El ministerio del inspector, recordó, «antes de ser una tarea de gobierno, es una vocación dentro de la vocación».
Tomando como referencia el versículo evangélico «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt. 11,28-30), el Rector Mayor entregó a los nuevos inspectores cinco actitudes espirituales llamadas a orientar su servicio:
– La llamada, vivida como acto de fe: reconocer que la obra es de Dios y no del individuo, siguiendo el ejemplo de las grandes figuras bíblicas llamadas a pesar de su propia fragilidad.
– El retorno a lo esencial, es decir, educar el celo pastoral para que nazca de un «centro vivo», la persona de Jesús encontrada en la Palabra y en la eucaristía, evitando que la actividad se reduzca a «agitación» sin fuente.
– El discernimiento, distinguiendo el activismo de la acción que nace de la oración, y la eficiencia de la eficacia espiritual, a través de la meditación cotidiana y el acompañamiento espiritual.
– La soledad necesaria, entendida como espacio interior habitado por Dios, siguiendo el ejemplo de Jesús que se retira a lugares desiertos para orar, único verdadero antídoto contra la soledad «mala» de quien guía.
– El descanso espiritual, como resistencia a la «tiranía de la urgencia» y profesión de fe en el Dios que hace crecer incluso cuando el hombre se detiene, según el modelo del sábado bíblico.
Concluyendo su intervención, el padre Attard encomendó a los nuevos inspectores y a sus respectivas inspectorías a María Auxiliadora y a Don Bosco, deseándoles «un corazón de padres: un corazón lleno de celo porque está lleno de Dios».
No un curso, sino un camino
Después de la intervención del Rector Mayor, tomó la palabra el Vicario del Rector Mayor, padre Stefano Martoglio, quien ofreció a los nuevos inspectores tres breves «claves de lectura» para estas dos semanas. Ante todo, explicó, no se trata de un curso sino de un recorrido: los inspectores no necesitan aprender algo nuevo, dado que ya desempeñan este servicio, sino tomar distancia de su propia inspectoría para poner orden dentro de sí y dar profundidad y prioridad a lo que viven – recordando, como ya el Rector Mayor, que no serán ellos quienes cambien la Inspectoría, sino que será la Inspectoría la que los cambie a ellos.
En segundo lugar, padre Martoglio subrayó la dimensión comunitaria del camino: vivirlo junto a otros hermanos con la misma responsabilidad ayuda a salir de la soledad propia del rol de inspector, y es una ocasión de relación – entre ellos y con el Rector Mayor y su Consejo – además de pertenencia a la Congregación, vivida no por casualidad en la Sede Central. Por último, recordó la intensidad del recorrido, hecho de encuentros comunitarios y coloquios personales, invitando a los participantes a «cuidarse a sí mismos» y asegurándoles la plena disponibilidad de la organización para cualquier necesidad.
Dos semanas de formación
El programa del Curso, que concluirá el 24 de julio con la eucaristía presidida por el Rector Mayor, prevé momentos de profundización sobre temas jurídicos, pastorales y de gobierno de la inspectoría, con intervenciones de diversos consejeros generales y de sus respectivos sectores: desde la formación hasta la pastoral juvenil, desde las misiones salesianas hasta la comunicación social, desde la economía hasta la identidad y disciplina religiosa. No faltarán momentos de visita, entre ellos la Universidad Pontificia Salesiana, la Biblioteca Vaticana y los lugares romanos vinculados a Don Bosco, además de espacios de coloquio personal, oración y compartir fraterno.
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