(ANS – Tarnowskie Góry) – Del 27 de junio al 2 de julio de 2026, en el Centro Educativo Salesiano de Tarnowskie Góry, se realizaron la Escuela de Animadores Salesianos (SAS) y los Cursos Litúrgicos para los jóvenes de la Inspectoría de Polonia-Wrocław (PLO).
En la inivitación a este encuentro los organizadores escribieron: “Si sientes que tienes algo más dentro de ti… Si quieres actuar, guiar, animar, crear e influir concretamente en los otros… Si quieres alcanzar un nivel que cambia verdaderamente a una persona… La Escuela de Animadores Salesianos (SAS) te espera. No es un simple curso. Es un espacio en el que nacen los líderes, maduran los caracteres y nacen amistades que duran en el tiempo”.
A este llamamiento han respondido muchos jóvenes que han completado el octavo año de la escuela primaria, descubriendo en la SAS muchos elementos constructivos, tales como: una formación que funciona verdaderamente; competencias prácticas que se pueden poner en juego en el oratorio, durante las excursiones, en la escuela y en la vida; una comunidad que sostiene, motiva y da fuerza; además de una experiencia que permanece a largo también después del fin del curso.
Por qué la SAS es un espacio que enseña a guiar un grupo, a trabajar con las personas, a organizar eventos de diverso género, a animar, a resolver los conflictos y a descubrirse a sí mismos.
El programa de estos días fue muy rico y comprendió momentos tales como: la apertura oficial del encuentro en la sala del centro; actividades introductorias de la Escuela; curso para educadores; momentos de oración común, que incluían también la adoración y, sobre todo, la misa cotidiana; una conferencia del padre Paweł Figura, SDB; la dinámica de “El amigo invisible” – un juego de integración que refuerza el espíritu de comunidad, basado en la gentileza; actividades de grupo subdivididas por nivel; una parrillada; actividades deportivas; noches de compartir. Tampoco faltaron las danzas alegres, durante las cuales todos se divirtieron.
“Cada momento estuvo caracterizado por risas, alegría compartida y la energía salesiana especial que siempre une; momentos como estos fortalecen verdaderamente la comunidad y permanecen en el corazón a largo” ha testimoniado uno de los presentes.
Cada día, independientemente del hecho de que se realizaban conferencias, diversas actividades o que se desarrollaba un intenso trabajo de formación, el corazón de todo fue la Eucaristía – porque en el centro de toda actividad no puede faltar Jesús, que debe ser el fundamento del ministerio litúrgico, de la formación y de la vida cotidiana.
La SAS ha acercado aún más a todos los participantes y ha recordado cuánto son importantes la comunidad y el compromiso común de los jóvenes salesianos en el espíritu de Don Bosco, en el espíritu de la fe, de la amistad y de la alegría de todo día.
La última noche de la SAS fue organizada por los participantes del cuarto nivel. Fue una noche especial y serena, durante la cual se expresó oficialmente el agradecimiento por los cuatro años de formación, amistad, recorrido compartido e innumerables encuentros positivos. Fue también la ocasión para agradecerse mutuamente por el tiempo pasado juntos. Al término de la experiencia los educadores recibieron sus certificados.
Fuente: Archivo de PLO



