RMG – El padre Fabio Attard: «La belleza de la vida consagrada está en el corazón de cada uno». La Asamblea de evaluación de la comunidad «Sacro Cuore»
(ANS – Roma) – Los días 10 y 11 de julio de 2026, en la Sede Central, se realizó la Asamblea de evaluación y programación de la comunidad salesiana «Sacro Cuore». Dos jornadas de trabajo comunitario, realizadas según el método de la conversación espiritual, dedicadas a hacer memoria del año 2025-2026 y a sentar las bases para la programación del 2026-2027. En la Asamblea participó también el padre Marek Chrzan, recientemente nombrado por el Rector Mayor como director de la comunidad para el trienio 2026-2029. El momento central de la Asamblea fue la intervención del padre Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, quien compartió con los hermanos una reflexión a partir de la memoria litúrgica de san Benito, celebrada precisamente el 11 de julio, día en que el Rector Mayor tomó la palabra.
«Buscar a Dios»: la lección de san Benito
El padre Attard abrió su intervención recordando la figura de san Benito de Nursia y la herencia que sus decisiones de vida han dejado al continente europeo: a través de esas decisiones, dijo el Rector Mayor, Benito «construyó Europa». Recordó que en el momento de máxima expansión del monacato benedictino se contaban alrededor de setecientos monasterios, sin contar la experiencia del monacato oriental. En el centro de la experiencia de Benito, subrayó, está el quaerere Deum, el buscar a Dios, del cual nace la síntesis entre oración y trabajo.
A partir de esta imagen, el padre Attard extrajo un primer mensaje para la vida consagrada, retomando el artículo 21 de las Constituciones salesianas sobre la gracia de unidad. Esto nos recuerda que el verdadero desafío de la vida religiosa hoy no está tanto «fuera» como «dentro», en la autenticidad personal de cada consagrado. El Rector Mayor advirtió sobre el riesgo de que la vida consagrada apostólica se «contamine» excesivamente con el espíritu del mundo perdiendo su sabor, invitando a cada uno a interrogarse personalmente sobre su propia búsqueda de Cristo. No se trata, precisó, de un espiritualismo abstracto, sino de una claridad radical sobre las propias raíces.
El padre Attard adelantó además que en el próximo número de las Actas del Consejo General saldrá una Carta suya construida a partir del episodio evangélico de la confesión de Pedro y del reproche de Jesús («Apártate de mí, Satanás»): una reflexión sobre el tema de pensar según Dios que determina nuestro testimonio.
La Sede Central, un lugar que «ilumina la imaginación» de la Congregación
Un segundo eje de la intervención abordó el significado de vivir en la comunidad de la Sede Central, casa llamada a acompañar el gobierno de la Congregación. El padre Attard invitó a los hermanos a ser conscientes de que quien llega allí – salesianos en visita por pocos días, o simplemente quien oye hablar de ella – percibe algo particular. No se trata, dijo, de méritos personales – «no lo somos, empezando por mí» – sino de la llamada a vivir en esta casa como signo capaz de comunicar el espíritu de familia que aquí debe encontrar su expresión más convincente. Los pequeños gestos cotidianos de acogida y atención, reiteró el Rector Mayor, nunca deben darse por descontados.
Estudio, formación permanente y fidelidad a las raíces
El padre Attard insistió finalmente en la importancia de no abandonar el estudio y la formación permanente: «no estamos aquí como funcionarios… estamos aquí para gobernar y animar». Invitó a los miembros del Consejo General y a los responsables de los sectores a no reducirse a simples proveedores de servicios, sino a asumir con seriedad también el compromiso intelectual. La responsabilidad confiada es la de alimentar la identidad salesiana, educadores y pastores, llamados a una actualización constante. Un ejemplo claro es la importancia de estar actualizados sobre el magisterio de la Iglesia, por ejemplo la última encíclica Magnifica Humanitas que nos conecta con las opciones para la Congregación en los próximos años.
Concluyendo su intervención, el padre Attard alentó el sentimiento de serenidad y de clima fraterno en la comunidad, invitando a fortalecer la vida espiritual común y a vivir la fraternidad como signo de la pertenencia institucional a la Sede Central. La Asamblea se cerró con el rezo del Ave María.
Inmediatamente después de la oración, el padre Attard quiso agradecer al padre Francesco Marcoccio, director saliente, por lo realizado en este tiempo al servicio de la comunidad, precisando que habrá ocasión, en un momento más propio y dedicado, de expresar un agradecimiento adecuado a su trabajo, dando así la bienvenida al padre Marek Chrzan, recientemente nombrado nuevo director de la comunidad para el trienio 2026-2029.
Articulada en dos sesiones de trabajo por mesas, la Asamblea de evaluación y programación permitió a los hermanos confrontarse sobre los distintos ámbitos de la vida comunitaria indicados por el Directorio – desde el diálogo con el Señor hasta la formación permanente, desde la comunidad fraterna hasta la misión, hasta la administración de los bienes y las estructuras de animación y gobierno – con vistas a la programación del año 2026-2027.
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