Vaticano – El Papa abre el Consistorio: «Estoy aquí para escuchar. Aprendamos a trabajar juntos»
Una prefiguración del camino futuro
«Este día y medio juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro», remarca. «También del modo en que aprendemos a trabajar juntos, con fraternidad y sincera amistad, puede comenzar algo nuevo, que pone en juego presente y futuro».
El Papa reitera a los cardenales la naturaleza y los objetivos de esta importante cita: «Un momento de comunión y fraternidad, de reflexión y de puesta en común, destinado a sostener y aconsejar al Papa en la grave responsabilidad del gobierno de la Iglesia universal».
Misión, Praedicate Evangelium, Sínodo, liturgia
Cuatro son los temas sobre los que se desarrolla la reflexión comunitaria. Ante todo, Evangelii gaudium, la exhortación apostólica hoja de ruta del pontificado de Francisco y, por tanto, explica León, «la misión de la Iglesia en el mundo de hoy». Luego, la constitución apostólica Praedicate Evangelium, es decir, «el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares». Además, las cuestiones de «Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración» y, por tanto, la «liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana».
Por razones de tiempo y para favorecer una profundización real, solo dos de estos temas serán objeto de un tratamiento específico. Los cardenales, divididos en veinte grupos, contribuirán a la elección de las temáticas, pero – explica el Papa – «puesto que para mí es más fácil pedir consejo a quienes trabajan en la Curia y viven en Roma, los grupos que informarán serán los nueve provenientes de las Iglesias locales».
Los temas elegidos se profundizarán a partir de una pregunta guía: «Mirando al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué atenciones y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre la cuestión?».
«Non multa sed multum!»
El modo de proceder en el Consistorio lo aclara el propio Papa: «Escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharse unos a otros; expresar solo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar». «Non multa sed multum!», dice, citando a los antiguos romanos. Y subraya que «en el futuro, este estilo de escucha recíproca, buscando la guía del Espíritu Santo y caminando juntos, seguirá siendo de gran ayuda para el ministerio petrino que me ha sido confiado».
La enseñanza de Lumen Gentium
León XIV recurre luego a Lumen Gentium, la constitución del Concilio Vaticano II, para reiterar que la «visión» de la luz del Señor «permite a todos los pueblos caminar en medio de las tinieblas del mundo». Una visión que encontró expresión en los pontificados de san Pablo VI y de san Juan Pablo II, y que también Benedicto XVI y Francisco retomaron y relanzaron, resumiéndola en una palabra: atracción.
La fuerza de la atracción
El papa Benedicto, recuerda León XIV, lo hizo en la homilía de apertura de la Conferencia de Aparecida (2007), cuando pronunció la conocida frase: «La Iglesia no hace proselitismo. Ella se desarrolla más bien por atracción». El papa Francisco se encontró «perfectamente de acuerdo» con este planteamiento y lo repitió muchas veces en diversos contextos. También León XIV ahora lo retoma y lo comparte con los cardenales, explicando – nuevamente inspirado en Benedicto XVI – que la «fuerza» que preside este movimiento de atracción es la Charis, el Ágape, el Amor de Dios encarnado en Cristo y dado a la Iglesia.
«En realidad no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo, y si un cristiano o una comunidad eclesial atrae es porque a través de ese canal llega la savia vital de la Caridad que brota del Corazón del Salvador», reiteró León XIV.
Es significativo, en este sentido, que el papa Francisco haya iniciado su pontificado con Evangelii gaudium «sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual» y lo haya concluido con Dilexit nos «sobre el amor divino y humano del Corazón de Cristo».
Modelo de colegialidad
«La unidad atrae, la división dispersa», destaca el Pontífice, «me parece que también lo constata la física, tanto en el micro como en el macrocosmos». Por tanto, «para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento»: «Como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros».
Este es, por tanto, para el papa León XIV, el punto de partida para este primer Consistorio y para el camino colegial que se debe recorrer. «Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, itinerarios formativos y académicos, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales», destaca. «Estamos llamados ante todo a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia».
«Espero que podamos crecer en la comunión para ofrecer un modelo de colegialidad», concluyó el Pontífice.
Fuente: Vatican News