Tanzania – El noviciado «Don Bosco» de Morogoro tiene acceso al agua potable gracias a la generosidad de los benefactores de Salesian Missions
La zona, a los pies de los montes Uluguru, está clasificada como semiárida y la mayoría de las familias que residen en esta área vive de la agricultura de subsistencia o del comercio y, durante la estación seca, debe afrontar frecuentes carencias hídricas. Muchas casas no disponen de electricidad ni de agua corriente, y la sequía y las lluvias irregulares hacen la vida aún más difícil.
El proyecto previó la construcción de un nuevo sistema hídrico, que incluye una bomba sumergible alimentada con energía solar dentro del depósito subterráneo para impulsar el agua hasta un nuevo depósito de recogida de plástico de cincuenta mil litros. Los paneles solares y un inversor alimentan la bomba, garantizando una fuente de energía independiente. El pasado noviembre, el depósito, la bomba y el depósito de recogida quedaron completamente conectados y ahora suministran agua por gravedad a todos los grifos del noviciado y del oratorio.
Todas las personas presentes en el lugar disponen ahora de un abastecimiento diario de agua fiable y sin interrupciones, que permite a los residentes lavarse, cocinar y limpiar sin racionamientos. Este acceso ininterrumpido ha mejorado las condiciones de vida cotidianas y la higiene.
Los Hijos de Don Bosco, como se recordó, también ofrecen agua gratuita a la comunidad circundante. En el pasado, el grifo público a menudo se agotaba a mitad del día, mientras que ahora el agua está disponible durante todo el día, incluso en los momentos de máxima demanda. Además, las mujeres y las niñas ya no tienen que hacer largas filas, pudiendo acceder al agua cuando la necesitan.
Deusdedit K. Julius, coordinador de las actividades juveniles, declaró: «Ahora el depósito está terminado y ha cambiado decididamente nuestras vidas. Ya no necesitamos racionar el agua. Hay suficiente para los novicios, los jóvenes del oratorio e incluso para las familias vecinas».
Como recordó Julius, la salud y la higiene han mejorado. Los niños del oratorio pueden lavarse las manos o incluso darse una ducha rápida después de jugar. «Esto es un lujo que antes no podíamos permitirnos – añadió – y los novicios pueden mantenerse a sí mismos y su ropa limpios sin estrés. Toda nuestra comunidad es ahora optimista. Este don del agua nos ha devuelto la vida. El tiempo que antes dedicábamos a buscar agua, ahora lo dedicamos al trabajo productivo y a nuestros jóvenes. Dios bendiga a todos los que hicieron posible todo esto».
Fuente: Mission Newswire