En una entrevista concedida el lunes 12 de enero a ACI Africa, el salesiano de setenta y tres años, originario del noreste italiano y párroco de la parroquia “Nuestra Señora de los Navegantes” de la comunidad salesiana en Benguela, afirmó haber temido lo peor: “Salí después de cenar de la casa de la comunidad, a unos doscientos metros de la oficina, y encontré a un hombre enmascarado que me estaba esperando: se me acercó y me golpeó en la cabeza con una barra de metal. Pensé que iba a morir allí”.
El ambiente en el que ocurrió la agresión es bastante oscuro y los muros son bastante bajos y carecen de protecciones. El ataque le ocasionó al salesiano, que lleva diecisiete años en Angola, una profunda herida en la cabeza que requirió seis puntos de sutura, además de contusiones y abrasiones en varias partes del cuerpo.
“La agresión duró solo cinco minutos, pero fue suficiente para herirme gravemente —relató aún el misionero—. Grité para llamar a los guardias, pero estaban lejos, mientras el agresor huyó saltando el muro, dejando detrás de sí las herramientas que tenía la intención de usar para entrar en mi oficina”.
Padre de Liberali también lamenta haber notado una preocupante serie de ataques contra la comunidad católica a la que sirve: “Solo este mes hemos registrado tres incidentes: uno en la Capilla del Santísimo Sacramento, otro contra las Hermanas Hijas de África en Calombo y ahora este ataque contra mí. Lamentablemente, esta violencia se está extendiendo por toda Angola”.
Según el misionero, algunos jóvenes consideran las iglesias como objetivos fáciles debido a las ofrendas, los teléfonos móviles y otros objetos de valor custodiados por las comunidades religiosas; todo esto crea un clima de inseguridad tanto para el clero como para la comunidad en general.
“Es necesario hacer respetar la ley y las instituciones. Solo así Angola podrá ser un país seguro, donde los ciudadanos, las escuelas y las iglesias no vivan bajo amenaza constante”, afirmó.
“La sociedad debe contribuir a la educación de los jóvenes y ofrecerles oportunidades para que no recurran a la violencia”, concluyó el salesiano.
Fuente: ACI Africa



