Benín — Comidas sanas y nutritivas ayudan a cientos de jóvenes de las presencias salesianas de Porto-Novo

En este contexto se enmarca la colaboración entre Salesian Missions, la Procura Misionera salesiana de New Rochelle, y Rise Against Hunger, una organización sin fines de lucro que ayuda a personas desfavorecidas de todo el mundo a alcanzar la seguridad alimentaria y la resiliencia mediante la alimentación, la educación y el empoderamiento económico. Gracias a esta alianza se distribuyeron las comidas de las que se beneficiaron los jóvenes de Porto-Novo.

Como observó un salesiano que trabaja en el “Foyer Don Bosco”, uno de los principales logros del proyecto fue su fuerte impacto emocional y la reacción positiva de los niños. “El proyecto también contribuyó a mejorar la alimentación de la comunidad —añadió el salesiano—, con una disminución de los casos de enfermedades vinculadas con la desnutrición. El programa alimentario también permitió que los niños se mantuvieran concentrados en su educación, sin interrupciones causadas por el hambre”.

Uno de los beneficiarios es Franck, de apenas diez años años, que vive en el “Foyer Don Bosco” y se alegró por tener por fin suficiente comida para saciarse. “A veces teníamos hambre y era difícil seguir las clases —contó—. Hoy podemos comer y alimentarnos correctamente. Cuando como estoy feliz, me siento fuerte y logro estudiar bien en la escuela. Para nosotros, una comida no es solo comer. Es encontrar alegría, dejar de pensar en la calle y ya no tener miedo de recurrir al robo o a la mendicidad. También es saber que alguien, en algún lugar, piensa en nosotros y nos ama”.

Por su parte, el padre Emannuel Azagba observó: “En nombre del Centro salesiano de Porto-Novo, expreso nuestro más sincero agradecimiento por la asistencia alimentaria recibida a través de Rise Against Hunger. Proporcionar una comida a un niño vulnerable va mucho más allá del simple alimento. Significa ayudarlo a creer en su futuro y a crecer con buena salud, permitiéndole seguir yendo a la escuela sin el peso de la supervivencia y protegiéndolo de la calle. También es una forma de preservar la unidad familiar en contextos donde la pobreza a menudo rompe los vínculos”.

Desde hace treinta años, la obra salesiana de Porto-Novo acoge a los niños más vulnerables. Los salesianos los protegen, los educan, los forman y los reintegran, devolviéndoles dignidad y esperanza.

Los niños de Benín deben afrontar importantes desafíos para obtener una educación dentro del sistema educativo precario del país. Según UNICEF, Benín sigue siendo uno de los países más pobres del mundo, con casi el 70% de la población viviendo en condiciones de pobreza; cerca de la mitad de los niños de entre cinco y trece años participa en alguna forma de trabajo forzoso, y casi el 20% padece desnutrición crónica.

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