India — Creyentes, libres para servir: Jornada de la Familia Salesiana en Kolkata
En este contexto, los participantes reflexionaron sobre el Aguinaldo 2026, “Hagan lo que os diga: Creyentes, libres para servir”, propuesta por el Rector Mayor, padre Fabio Attard. El programa, sencillo pero bien estructurado, permitió a la Familia Salesiana rezar, reflexionar y planificar en conjunto, subrayando que el Aguinaldo es una hoja de ruta espiritual compartida por todos los grupos de la Familia Salesiana, y no solo por los salesianos.
La reflexión se centró en las bodas de Caná, presentando las palabras de María como una invitación a la escucha atenta que favorece una fe capaz de discernir. Se destacó que la verdadera libertad nace de la fe en Cristo y se expresa en el servicio concreto, haciendo que los creyentes sean realmente “libres para servir” a través de la confianza en la llamada de Dios.
Los servidores de Caná fueron propuestos como modelo para la Familia Salesiana de hoy: reconocen la crisis (“ya no tienen vino”), escuchan con atención, confían en la petición inesperada de Jesús y actúan con una fe generosa. En el contexto de Bengala, esta falta de “vino” se interpretó como las múltiples formas de privación que afectan a los jóvenes de hoy, entre ellas la falta de oportunidades, de orientación y de esperanza.
La jornada se desarrolló luego en cuatro momentos de discernimiento: reconocer, interpretar, elegir y actuar. En primer lugar, los participantes examinaron la realidad de los jóvenes en Bengala sur, reconociendo su creatividad, sus competencias digitales y su conciencia social, junto con su vulnerabilidad al aislamiento, la dependencia y la confusión; la escucha empática fue identificada como el primer acto de servicio.
Después reflexionaron sobre lo que Dios está diciendo a través de esas realidades, subrayando la necesidad de la oración, el silencio y el discernimiento comunitario para escuchar la voz de Dios en medio del ruido social. El tercer momento se centró en la libertad y la elección, invitando a personas y grupos a ir más allá de enfoques dictados por el miedo o por el egocentrismo, y a tomar decisiones basadas en el Evangelio que favorezcan un servicio auténtico.
La fase final puso el acento en la acción. El Aguinaldo desafió a la Familia Salesiana a ir más allá de actividades ligadas a eventos y a acompañar de manera continuada a los jóvenes, especialmente a los que se encuentran en situaciones de riesgo, confiando en la Providencia divina y abrazando el coraje apostólico.
Los trabajos en grupo tradujeron la reflexión en compromisos concretos. A nivel personal, se asumió el compromiso de estar más presentes, disponibles y pacientes, eligiendo el acompañamiento antes que el control. A nivel comunitario, se propusieron iniciativas prácticas como campamentos de liderazgo, centros de asesoramiento y orientación profesional, centros de formación profesional, plataformas para la expresión juvenil y un mayor involucramiento de las familias, en un enfoque sinodal de caminar con los jóvenes y compartir con ellos la responsabilidad.
La celebración concluyó con la Eucaristía y una comida fraterna, dejando a los participantes renovados y comprometidos a vivir el Aguinaldo en sus contextos locales. Unidos como una única Familia Salesiana, regresaron convencidos de que juntos son verdaderamente “creyentes, libres para servir”, dispuestos a ayudar a devolver la esperanza y la alegría a la vida de los jóvenes.