Italia – Don Bosco vuelve a Nápoles: el mural de los «mil colores»

Don Bosco «vuelve» a Nápoles a través de un nuevo mural, testimoniando su presencia viva entre los jóvenes, en las calles y en el corazón de la ciudad. Nápoles fue la única ciudad del Sur visitada por el santo, entre el 29 y el 31 de marzo de 1880, cuando en la iglesia de San Giuseppe se encontró con el obispo de Nápoles y también con San Ludovico da Casoria, conocido como el Don Bosco de Nápoles.

El nuevo mural nace del deseo profundo de restaurar un rostro, el de Don Bosco, no como un ícono distante, sino como una presencia viva, capaz todavía de interrogar y acoger. Su mirada es central, sumergida en una explosión de colores que evocan la vida, el sueño, la energía de los jóvenes, y es una mirada que no juzga, sino que acompaña, que no domina, sino que educa. Junto a él, la inscripción “Quien ama educa”, síntesis potentísima de su carisma y, al mismo tiempo, brújula cotidiana para quien vive y trabaja en esta casa salesiana: no existe educación sin amor, y no existe amor auténtico que no se convierta en responsabilidad educativa.

Alrededor del rostro de Don Bosco se mueve un mundo rico y complejo: los colores vivos, como los «mil colores» con los que el difunto artista napolitano Pino Daniele describe su ciudad en la canción «Napule è», las siluetas de los jóvenes en movimiento, el juego, el deporte, la música, la calle, la vida que fluye. El golfo en forma de corazón nos recuerda que «la educación es cosa de corazón». Todo nace de un libro, casi como si fuera el libro de la vida, porque cada historia, cada vida es un libro por escribir, con páginas en blanco por llenar. La aureola hecha de colores y formas diversas nos recuerda que la santidad es para cada uno de nosotros, que Dios es la belleza que no defrauda.

El mural fue realizado por el artista callejero napolitano Lorenzo Manna, en el arte Gosh, oriundo de Marano, Nápoles, cuya carrera artística comienza en 1997. Desde 2004 forma parte de dos grupos internacionales con base en Bélgica y Alemania, y en 2022 entra a formar parte del grupo histórico americano TDS, que reúne artistas de todo el mundo. La colaboración con el Don Bosco de Nápoles nace en 2018, cuando Gosh es elegido para un proyecto entre un conjunto de artistas. Como él mismo cuenta: «Estoy realmente contento de la colaboración con el Don Bosco porque siempre es propositiva en el fin de hacer la estructura aún más joven y atractiva, que es el interés principal».

El signo distintivo de Gosh es la división geométrica de los campos, que en este mural se manifiesta en la representación de tres niños que, a través de la apertura de un libro, descubren el mundo moderno y la historia ligada a Don Bosco y a las actividades de la casa salesiana. En los dibujos están presentes los oficios enseñados en la escuela del hacer, los laboratorios que se desarrollan en el oratorio, en el centro diurno, en la educativa territorial y en los recorridos educativos, las actividades en el patio, la clase de apoyo, el juego deportivo y la oración, hasta la figura de Don Bosco.

La elección del artista callejero no fue casual: Gosh está ligado a Nápoles y está acostumbrado a trabajar en contextos populares, donde el arte no es decoración, sino relato, denuncia y esperanza. Su mano restituye un Don Bosco creíble, cercano, casi contemporáneo, insertado en el flujo de la ciudad y no suspendido en una devoción abstracta. En este sentido, el mural se inserta en la tradición salesiana, que desde sus orígenes ha sabido leer los signos de los tiempos y utilizar los lenguajes más adecuados para hablar a los jóvenes: ayer el teatro, la música, la prensa popular; hoy también el arte callejero, capaz de hablar a quien a menudo no entra en iglesia, pero levanta la mirada al pasar por la calle.

El mural está ubicado en un punto estratégico y significativo del barrio: no escondido, no protegido, sino expuesto, visible y atravesado cada día por jóvenes, familias y transeúntes. Es un signo que dialoga con la calle porque el «Don Bosco» de Nápoles no quiere ser una ciudadela cerrada, sino una casa abierta, una iglesia que se encuentra, un patio que acoge. Es una declaración pública de lo que quiere ser como comunidad educativa y pastoral, un signo entregado a la ciudad de Nápoles para decir que Don Bosco sigue aquí, que todavía cree en sus jóvenes, y en quien cada día se dedica a ellos con pasión.

Para ver el video de la realización del mural haz clic aquí: https://fb.watch/EK3SjLLXWT/

Padre Fabio Bellino
Director del Don Bosco Nápoles

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