Los voluntarios se dividieron en dos equipos: veinte estudiantes y dos médicos en Sangradouro, y otros veinte estudiantes y dos médicos en Meruri y São Marcos. Durante la expedición, los voluntarios realizaron varios análisis (controles de la presión arterial, medición de la glucemia…) distribución de medicamentos y asistencia sanitaria básica. Las actividades incluyeron visitas domiciliarias para la recopilación de datos e indicaciones sobre la prevención de enfermedades.
Sangradouro: diecisiete años de colaboración con el pueblo Xavante
El equipo fue acogido por el Misionero Salesiano padre Joseph Tran Van Lich. «Como sucede desde hace diecisiete años, nuestra acogida en la Misión Salesiana de Sangradouro fue sencillamente maravillosa», afirmó Ricardo Paiva, coordinador social del PAAPI.
Las actividades incluyeron asistencia domiciliaria, distribución de compresas higiénicas, organización de kits de higiene y charlas educativas. Uno de los momentos más significativos fue el «piolhaço», cuando los voluntarios aplicaron champú a los niños, quitaron piojos y liendres y administraron antiparasitarios. «De este modo logramos unir la educación sanitaria con momentos de cuidado y alegría, ofreciendo una experiencia lúdica y significativa para los niños y los jóvenes del poblado», explicó Ricardo Paiva.
Se realizaron charlas sobre la higiene bucal, sobre el correcto lavado de manos y una recogida colectiva de residuos en el poblado. Los niños recibieron cepillos de dientes, pasta dentífrica y palomitas de maíz.
El equipo visitó veintidós poblados en la región de Sangradouro, entre ellos Tsorepré, Bom Sucesso, Maria Auxiliadora, São Jerônimo, São Carlos, Dom Bosco y Santa Teresa. Durante las visitas distribuyeron medicamentos, kits de higiene bucal y corporal, compresas y pañales.
En el último día, los estudiantes asistieron al «Oi’o», un evento tradicional xavante en el que los niños luchan con raíces para aprender el valor y el respeto, como parte del proceso para convertirse en hombres adultos.
Meruri: cuidado y educación sanitaria con el pueblo boe bororo
En Meruri, la expedición comenzó con la organización de los medicamentos y de los productos de higiene en el dispensario local. Los estudiantes realizaron visitas domiciliarias, prestaron asistencia, organizaron la recogida de residuos en el poblado y participaron en el oratorio con los niños.
El equipo promovió una charla sobre el maltrato a los animales y visitó los poblados de Kogi, Garças, Meriore y Na Boreau, distribuyendo kits de higiene. También realizaron charlas sobre el uso de alcohol, drogas, abusos sexuales y pediculosis con los niños.
Por invitación del padre ngelo Cenerino, director de la presencia misionera de Meruri, los voluntarios pasaron un día de convivencia en las aguas termales de Barra do Garças y en la cascada Pé da Serra.
«Agradecemos a la Misión Salesiana y al padre ngelo, en Meruri, por habernos acogido con tanto cariño, ofreciéndonos alojamiento, comida y haciéndonos sentir como en casa», declaró el equipo en el Instagram oficial del PAAPI.
São Marcos: ampliación de la asistencia al pueblo xavante
El mismo equipo que trabajó en Meruri trabajó también en São Marcos. Fueron presentados al jefe de aldea Felix Tsiwê y realizaron visitas domiciliarias y asistencia en el dispensario.
El grupo visitó el poblado de Fátima, donde realizaron una actividad de eliminación de piojos y liendres, jugaron con los niños y prestaron asistencia en el dispensario local. El equipo agradeció al padre Douglas Chrystiano Silva Souza, director de la presencia salesiana en São Marcos, por haber garantizado alojamiento, comida y transporte.
La ceremonia de clausura celebra el trabajo realizado
El 24 de enero, en Meruri, la expedición concluyó oficialmente con una ceremonia especial. El programa incluyó una sesión fotográfica, la pintura de los clanes Boe Bororo, el intercambio de regalos entre los estudiantes y el traspaso del proyecto, con la entrega del sombrero —símbolo del PAAPI— a los coordinadores de la próxima expedición.
«A los médicos va nuestra profunda gratitud por la dedicación al proyecto: hemos aprendido mucho de vosotros y el trabajo realizado ha sido excelente», declaró el equipo de voluntarios.
Ricardo Paiva subrayó la importancia de la experiencia: «Hemos tenido la oportunidad de vivir una realidad muy diferente de la nuestra y, a pesar de ello, nos hemos sentido como en casa». Y concluyó: «Dejamos aquí nuestro más profundo agradecimiento a toda la Misión Salesiana de Sangradouro por habernos acogido tan bien y acompañado en estos once días. ¡Que esta colaboración, construida a lo largo de diecisiete años, continúe sólida y se perpetúe por muchos años más!».



