Uruguay – “Una historia encendida”: Uruguay celebra a Don Bosco y da inicio a los festejos por los 150 años de presencia salesiana
El encuentro se dio este sábado 31 de enero en el Colegio San Francisco de Sales (Maturana) y marcó, a su vez, el reinicio de las actividades escolares y pastorales tras el receso de verano, por lo que la jornada tuvo un “aroma a reencuentro”, según expresaron en la transmisión oficial.
Los festejos comenzaron con un tiempo de encuentro, juegos y compartida espontánea en el patio para luego continuar con la celebración eucarística y, más tarde, concluir con un espacio de música y animación juvenil.
El lema que inspiró la jornada fue “Una historia encendida”, frase que acompañará a la inspectoría uruguaya en todas las actividades de este año, donde se cumple un siglo y medio de la segunda expedición misionera enviada por Don Bosco a Montevideo en 1876. En ese sentido, el espíritu misionero fue el gran protagonista visual de esta celebración porque los participantes fueron invitados a asistir con las remeras de sus distintas “tierras de misión”, lo que convirtió al lugar en un gran mosaico de colores, diseños y frases.
«Don Bosco está vivo y esa es la fuente de toda esta alegría», expresó el inspector salesiano Francisco Lezama, antes de retirarse para presidir la celebración.
Don Bosco hoy
El momento central del encuentro llegó cuando las mil personas allí presentes –y otras tantas que siguieron el encuentro por streaming– fueron invitadas a dar gracias en el altar por la vida de Don Bosco y su sueño extendido en el Uruguay Salesiano.
En un clima de profunda interioridad, y acompañado por varios signos que hicieron más emotiva la celebración, el P. Lezama insistió en que “Don Bosco está más vivo que nunca”.
Señaló que, si bien el 31 de enero de 1888 debe haber sido un día triste en Turín, celebrar esta fecha tiene sentido porque es reconocer, de algún modo, que el carisma salesiano sigue presente allí donde un joven necesita una palabra de esperanza y aliento. Lezama aseguró que la inmortalidad del santo no radica solo en su entrada al cielo, sino en la comunidad presente: «Nosotros somos Don Bosco hoy», señaló, y dijo que la luz que brillaba en los ojos del santo turinés sigue encendida en cada obra, familia y patio del Uruguay.
Haciendo eco del Evangelio de Mateo, Lezama recordó que Jesús no pide «esforzarse» por ser luz, sino que declara que ya lo son. Citando la primera lectura del profeta Isaías, vinculó esta luz con la acción social y misionera: “la luz brilla cuando rompemos las cadenas, cuando salimos al encuentro, cuando liberamos las opresiones».
En un gesto simbólico y dinámico, el padre inspector invitó a los presentes a compartir en qué lugar cotidiano sentían que debían hacer brillar esa luz hoy y, micrófono en mano, dio paso al testimonios de salesianos cooperadores, laicos y jóvenes que reafirmaron su compromiso con las familias, los barrios y la pastoral juvenil.
A su vez, y haciendo alusión al inicio de los festejos por los 150 años de llegada de los salesianos al Uruguay, Lezama destacó que no se celebran “cenizas”, sino un fuego que se ha pasado de generación en generación desde 1876.
Cerrando su intervención, Lezama pidió a la asamblea mirar la luna llena que se asomaba sobre el patio del Colegio Maturana y explicó que, al igual que la luna no tiene luz propia sino que refleja la del sol, los salesianos –y los cristianos en general– apenas son un reflejo de la luz de Jesús.
La celebración terminó con un llamado a la unidad y la esperanza, preparando el camino para un año jubilar que promete mantener encendida la chispa misionera en todo el país.
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