RMG – Puentes de esperanza: un viaje intercontinental de fe y resiliencia

El encuentro fue promovido por la hermana Runita Borja, Consejera para la Pastoral Juvenil del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, quien pidió al equipo del MJS Europa crear este espacio de diálogo. Su inspiración vino directamente de la visita del papa León XIV a Turquía y Líbano en el mes de diciembre, donde quedó impresionada por el valor y la alegría de los jóvenes a pesar de sus dificultades. Zaur, miembro del equipo que moderó el evento, expresó profunda gratitud a la hermana Runita por haber plantado esta semilla.

Un importante punto de inspiración para los oradores fue precisamente el mensaje que el Santo Padre difundió durante su visita. Los participantes recordaron su sugestiva imagen de los jóvenes como «jóvenes cedros del Líbano», recordándoles que, aunque sus raíces estén plantadas en un terreno marcado por las cicatrices, sus ramas están destinadas a alcanzar el cielo.

El mensaje del papa León XIV desafió a los jóvenes a ser una «resistencia activa, no a través de la violencia, sino a través de un amor que sana». Para muchos, como Tatiana que trabaja con los niños refugiados en el oratorio, la visita fue un momento de sanación que hizo que no se sintieran olvidados por el mundo.

El diálogo abordó también las difíciles realidades operativas que deben enfrentar las misiones salesianas. Padre Joe Attila y Noura, una de las representantes de los jóvenes de Medio Oriente, describieron en detalle la inmensa presión que recae sobre los centros educativos, como la Escuela Técnica «Don Bosco», que se esfuerza por proporcionar becas a causa de la crisis financiera del Líbano. Los salesianos asisten actualmente a cientos de niños refugiados iraquíes y sirios, ofreciéndoles educación y apoyo psicosocial incluso cuando la emisión de certificados formales está limitada por obstáculos políticos.

El encuentro «Puentes de Esperanza» recordó que la solidaridad es un intercambio recíproco de riqueza espiritual. Mientras los jóvenes europeos pueden enfrentar desafíos diversos, como los problemas de salud mental, los jóvenes libaneses sugirieron un remedio simple: desacelerar y elegir conectarse.

Como subrayó padre Rafael Bejarano, Consejero General para la Pastoral Juvenil, en su videomensaje: «El Movimiento Juvenil Salesiano es sinónimo de fraternidad y solidaridad… siempre tenemos la oportunidad de ofrecer a otros jóvenes esta hermosísima oportunidad de tener un mundo mejor para todos».

Este evento demostró que, tanto en las calles de Beirut como en las ciudades europeas, el espíritu salesiano permanece como un «fermento de paz», que transforma la realidad a través de la presencia, la oración y la esperanza persistente.

Alba Díaz

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