España – Convivencia e inclusión: la riqueza interreligiosa en las plataformas sociales salesianas
Esta convivencia interreligiosa ha sido y es siempre positiva, edificante e interpelante: Positiva, desde la creación de espacios mixtos donde la dimensión trascendente se ha entendido como una necesidad de todas las personas, aunque con diferentes maneras de verlo y vivirlo. Edificante, por lo que tiene de testimonio de unas y otras al comprometerse cada cual con sus creencias, liturgias y tradiciones. Interpelante, por cuanto es posible regalar espacios para compartir una fe que da sentido a la vida.
En la convivencia cotidiana marca de manera positiva las relaciones y las formas de trato, que hacen más sensibles y pendientes, cuidando los gestos más rutinarios y el lenguaje en atención y cuidado entre todas las personas convivientes.
Los espacios comunes (comedor, tiempo libre, jornadas de convivencia…) se convierten, en algunas ocasiones, en momentos ricos para compartir vivencias personales que evidencian la influencia religiosa y los valores predominantes en las personas, también para poder responder a cualquier curiosidad que se pueda tener.
De una manera más acentuada, esto sucede en los proyectos residenciales, puesto que compartir el día a día en un mismo hogar hace que la relación sea más estrecha. Esta diversidad es una oportunidad para aprender y crecer desde el respeto mutuo.
Una acogida que no entiende de fronteras
La interreligiosidad es un proceso que implica un cambio de mentalidad, sensibilidad y comportamiento. Va mucho más allá de llevar a cabo una serie de actividades puntuales donde participan personas de diversas religiones, aunque este suele ser el primer paso de un camino que debe llevar mucho más lejos. Se trata de lograr una apertura real de mentes, corazones y comportamientos, superando prejuicios, desconocimientos, barreras étnicas y culturales, apostando por la diferencia que enriquece y humaniza.
Desde la experiencia de estos años, las Plataformas Sociales Salesianas de BoscoSocial, destacan estos elementos:
– Una acogida incondicional a toda persona que llega a los proyectos, desde una visión global de la persona, donde intentamos que se sienta desde el primer momento a gusto y valorada también por la religión que profesa, y que perciba que va a ser apoyada para que la viva adecuadamente.
– Educar y sensibilizar a equipos, participantes y a la sociedad para la interculturalidad y la interreligiosidad. Promoviendo espacios informales de diálogo, subrayando los elementos que unen y explicando, desde el respeto, las diferencias sin juzgarlas.
– Experiencias y celebraciones concretas de interreligiosidad, bien cuidadas y motivadas, teniendo en cuenta las festividades más importantes de las diferentes religiones: Celebraciones de Ramadán donde las personas que no profesan la religión musulmana, descubrieron en qué consiste el Ramadán y lo que supone, todo de la mano de testimonios y experiencias reales compartidas. Celebraciones de Navidad, un espacio en el que personas de diferentes religiones se unen para celebrar la vida. Siempre se buscan los elementos comunes, en las diferentes religiones y culturas, como, por ejemplo, la música o comida reservando siempre un espacio para agradecer. En mayo, con motivo de María Auxiliadora se celebra el mes de las madres, de nuevo volviendo a elementos comunes poniendo en el centro la celebración y el encuentro.
– Talleres y actividades en las que se ponen en valor las diferentes culturas y religiones: explicación de las prácticas del Islam; de la labor social y espiritual de las comunidades cristianas evangélicas y su fuerte sentido de comunidad; de la tradición cristiana y cultura católica: espacio dedicado a la herencia religiosa mayoritaria en el entorno, explicando el sentido de festividades como Semana Santa o Navidad, y cómo los valores cristianos de caridad y acogida fundamentan la labor de entidades como las salesianas
– Actividades en clave de espiritualidad en las que participan personas de diferentes religiones.
¿Cómo se vive la diversidad en el día a día de los hogares?
Es en los proyectos residenciales donde la palabra “familia” ha adquirido un significado nuevo y expansivo. Lejos de ser solo una residencia, este espacio se ha convertido en un verdadero hogar para jóvenes migrantes que llegaron con poco más que la esperanza en sus mochilas: un país nuevo, otra ciudad, sin su barrio, sin casa, sin su gente, y luchando con trámites legales.
La mesa del comedor es el centro de su universo, un lugar de encuentro vibrante donde las distintas creencias e historias se mezclan de forma natural. Las diferencias se disuelven ante un plato de comida caliente o un simple té y una sonrisa sincera.
Este ambiente familiar es la respuesta clara a la pregunta: “¿Qué haría hoy Don Bosco?”. Él estaría, a pie de calle, acogiendo a las personas más necesitadas, ofreciendo un hogar donde se respira una aceptación incondicional.
Esta convivencia no se produce, en ningún caso, con intención apologética, se hace con total honestidad, respeto y apertura, con convencimiento de que esto ayuda en el proyecto personal que cada quien va desarrollando y que las Plataformas Sociales Salesianas acompañan educativamente.
“Conscientes de que no todo es lo mismo, reconociendo que nuestra opción no es el eclecticismo ni el relativismo, ponemos en valor la convivencia interreligiosa en el marco del respeto a la persona y en el proceso educativo que acompaña a todas las dimensiones del ser humano” concluyen desde BoscoSocial.
Algunos testimonios
– “Te sientes como si fueras de aquí, como uno más”, joven participante de un proyecto residencial.
– “Somos de diferentes religiones, pero entre nosotros es como si fuéramos una familia, porque hay un ambiente de respeto entre unos y otros”, joven participante de un proyecto residencial.
– “Comparto fe con los jóvenes con los que trabajo y, para mí, es un regalo que en meses como los del Ramadán pueda ayunar y luego sentarme con ellos a la mesa, que podemos unirnos en los momentos de rezo y oración”, educadora de un proyecto residencial.
– “Como musulmán, convivir con cristianos me ha recordado la importancia del buen carácter. He recibido hospitalidad y respeto, y reconocer el bien recibido es una obligación”, joven participante de un proyecto residencial.
– “Esta experiencia diaria, es una realidad palpable, bonita y la prueba viva de que, cuando se pone pasión y la acogida en el centro, construyes puentes de unidad que transforman vidas y la fraternidad universal es posible”.
Fuente: Salesianos.info