El compromiso de Missioni Don Bosco
«Preocupación, sufrimiento y desconcierto son las emociones que he percibido al escuchar la voz de mis hermanos, el padre Simon desde Beirut, el padre Emanuele desde Jerusalén y el padre Pier desde Alepo, que en estas horas se encuentran en este terrible escenario de guerra», testimonia el padre Luca Barone, presidente de Missioni Don Bosco, la Procura Misionera salesiana con sede en Turín.
«Son voces de quienes aman profundamente a su gente, de quienes se han convertido en uno con esas tierras donde las casas salesianas en estas horas se convierten en refugio para quienes huyen, cobijo para recibir comida, medicamentos, hogar para ser acogidos, lugar de oración para encontrar fe y consuelo. Y yo he respondido a mis hermanos que Missioni Don Bosco está aquí para ser su voz».
La situación en los distintos territorios
En Tierra Santa las escuelas de Nazaret y Belén han sido cerradas y la población se ha visto obligada a refugiarse. En Damasco, en Siria, la caída de fragmentos de cohetes ha provocado explosiones en la zona de Jaramana, lo que ha llevado al cierre preventivo del centro salesiano.
En el Líbano los ataques aéreos han golpeado Beirut, el valle de la Bekaa y diversas zonas del norte y del sur. Ya se cuentan numerosas víctimas, heridos y decenas de miles de nuevos desplazados, que se suman a una situación humanitaria ya precaria. Las actividades de las dos escuelas, del Don Bosco Technique y de los Ángeles de la Paz, han sido suspendidas.
En el Líbano, desde el primer momento los salesianos han intervenido para proporcionar primera acogida en las casas que permanecieron abiertas, ayuda a los desplazados, a quienes han perdido su hogar, a quienes buscan un lugar seguro. Como ocurrió durante la guerra de 2024, la casa salesiana de El Houssoun ya ha acogido a aproximadamente ciento dieciséis desplazados, entre ellos dos recién nacidos, una madre que acaba de dar a luz y doce ancianos. Muchas de estas familias han llegado tras un viaje de dieciséis horas recorriendo ciento diez kilómetros, debido a los enormes atascos de tráfico causados por el éxodo masivo de personas que huyen de los bombardeos.
En este momento este grupo incluye también cuarenta y cinco niños que huyeron durante la noche de las regiones meridionales. Casi todos los desplazados se encuentran sin ropa ni efectos personales en un lugar donde las temperaturas descienden hasta tres grados durante el invierno. «Debemos garantizar las condiciones básicas a todas estas personas: ropa de abrigo, comida, agua, y es en esto en lo que nos estamos concentrando», cuenta Joe Attalla, director de la obra de Don Bosco en el Líbano. Las familias llegaron al centro salesiano agotadas y con muy pocos efectos personales; por lo tanto, la prioridad ha sido garantizar condiciones dignas desde el principio.
«Las aulas del centro han sido rápidamente transformadas en espacios acogedores con colchones, mantas y kits de ayuda humanitaria básica, pero necesitamos ayuda. Los desplazados necesitan comida, mantas, ropa de abrigo y bienes de primera necesidad, especialmente para los niños y los ancianos», han testimoniado los coordinadores de esta respuesta de emergencia.
En este contexto, Missioni Don Bosco se ha comprometido de inmediato con una campaña específica para encontrar recursos con los que garantizar ayuda inmediata a las personas desplazadas, permitir el apoyo psicológico a los más frágiles y apoyar a los salesianos sobre el terreno para poder afrontar esta enésima emergencia de la mejor manera posible.
Para más información, visitar el sitio: www.missionidonbosco.org



