Italia – Memoria en honor de Mamá Margarita en el 238° aniversario de su nacimiento
La santa misa fue presidida por el director-rector de la Obra Salesiana de Colle Don Bosco, el padre José Miguel Nuñez, SDB. Con él concelebraron el vicario, el padre Enrico Lupano SDB, el padre Andrea Lovisone, SDB, el vicario diocesano de la Unidad Pastoral Mamá Margarita (compuesta por las comunidades parroquiales de Capriglio, Montafia, Viale y Cortazzone) el padre Emanuele Baviera. Animó el coro Mamá Margarita de Capriglio.
En la homilía el padre José Miguel, citando las memorias del padre Francesia, recordó cómo:
«…la cocina de Mamá Margarita se transformaba, en el otoño lluvioso y en el largo invierno, en un espacio familiar, en un refugio cálido, para todos los chicos que se acercaban al fuego, buscando un poco de calor y seguramente también un poco de afecto. Estamos en los primeros pasos de la vida de Valdocco: en la casa y en la más absoluta pobreza se entrelazan páginas hermosísimas de lo que podríamos llamar, sin exagerar, la cuna de la obra salesiana».
Luego subrayó la importancia de Mamá Margarita en el modelo educativo de Don Bosco:
«Razón, religión y amorosidad, los tres pilares sobre los que se fundamenta el sistema preventivo: Valdocco fue un laboratorio para experimentar en vivo y en directo el método educativo de nuestro padre, pero Don Bosco lo aprendió de Margarita. Y podemos decir muy bien que el proyecto educativo salesiano tiene mucho de la mirada benévola y tierna de la mamá. Esta es nuestra memoria, esta es nuestra historia. La fuente donde volver siempre a beber el agua fresca del espíritu salesiano. Remontar el río nos ayuda a volver a los orígenes, a la fuente donde todo es más puro, más limpio, más transparente. Recordar a Mamá Margarita es dejarse rozar por la ternura, por el abrazo de una madre que siempre acoge, siempre sonríe, siempre perdona. Evocar su figura no es solo nostalgia. Su memoria es compromiso para todos nosotros que hemos respirado en el ambiente salesiano y hemos crecido en la casa de Don Bosco. Podemos aprender perfectamente de ella la mirada atenta, la bondad en cada gesto, la palabra buena, siempre pronta para sanar cualquier herida. Enérgica cuando es necesario, sensible cuando la situación lo requiere: una gran educadora de la que el mismo Don Bosco aprendió el sistema preventivo».
El presidente de la Asociación Amigos del Museo Mamá Margarita, Diego Occhiena, luego destacó cómo Mamá Margarita supo en su vida encarnar y vivir el misterio pascual. En el momento más difícil en el Oratorio de Valdocco (los jóvenes jugando a la guerra invadieron el huerto de la mamá, reduciéndolo a un verdadero campo de batalla y de las cultivos frondosos no quedó nada) volviendo la mirada al Crucifijo, comprendió, aceptó, volvió a sus faenas de casa y no se quejó más: «el Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he opuesto resistencia, no me he echado atrás». (Is 50,4-9)