Estados Unidos – Celebración del Viernes Santo en “Camp Savio”: un encuentro que dio inicio a un camino

Con sede en Bellflower, “Camp Savio” es más que un programa de verano. Enraizado en el espíritu salesiano, forma a los jóvenes como líderes preparándolos para el servicio durante un campamento de verano de cinco semanas. La formación para los animadores comienza cada año en marzo, con encuentros semanales los viernes centrados en el liderazgo y el crecimiento espiritual.

Esta velada, en particular, fue dedicada a la reflexión sobre el Viernes Santo y sobre la relación personal que cada joven tiene, o desea tener, con Dios.

La velada transcurrió con sencillez y determinación. Después de un momento inicial de silencio y reflexión, los participantes se dividieron en pequeños grupos y escucharon por turnos las historias de ex miembros de “Camp Savio”. Cada testimonio giraba en torno a un aspecto fundamental de la vida cristiana: sacrificio, perdón, amor, esperanza, fe y confianza.

La fuerza de la velada residió precisamente en su autenticidad. Justin, Lesley, JJ, Sam, Juanito y Zoey no compartieron teorías abstractas, sino experiencias vividas. JJ habló de cómo se sentía abrumado por la incertidumbre y de cómo descubrió un crecimiento inesperado confiando en Dios. Sam reflexionó sobre la traición y el difícil camino hacia el perdón. Otros compartieron historias sobre cómo aprendieron a confiar en Dios en momentos de duda y decepción. Durante toda la velada, la iglesia estuvo marcada por una quietud insólita. Casi doscientos adolescentes estaban sentados en un silencio atento. La ausencia de distracciones hablaba por sí sola: estaba ocurriendo algo significativo.

Al final del trabajo en grupo, los participantes se reunieron de nuevo para una reflexión común y una oración vespertina. La velada concluyó con las buenas noches del padre Mike Gergen, quien agradeció a los jóvenes su generosidad y disponibilidad para el servicio. Subrayó su importancia para la comunidad y los animó a seguir profundizando en la fe. Una pregunta, al final, reveló el profundo impacto de la velada: “¿Cuántos de ustedes participaron por primera vez esta semana en una función o en un evento en la iglesia?”, se preguntó, y casi el ochenta por ciento de los presentes levantó la mano.

Para la mayoría de los participantes, esta no fue simplemente una actividad, sino un punto de partida. Puso de relieve una realidad más amplia: muchos jóvenes hoy no perciben de inmediato los espacios eclesiales como accesibles o relevantes. Sin embargo, cuando se les invita a ambientes caracterizados por el testimonio de sus pares, la autenticidad y la comunidad, responden positivamente.

En una cultura marcada por el ruido digital y por un sentido fragmentado de pertenencia, los jóvenes siguen buscando, a menudo en silencio, un significado y un vínculo. Cuando las iniciativas pastorales los encuentran allí donde están, la fe no se convierte en una idea abstracta, sino en un encuentro vivido. Esta velada no se improvisó. Desde el mes de diciembre, diecisiete animadores se prepararon mediante un proceso de formación estructurado, diseñado para formar líderes y para idear experiencias significativas. Su preparación hizo posible este encuentro.

Como suele parafrasearse a San Juan Bosco: “Ama lo que aman los jóvenes, y ellos llegarán a amar lo que tú amas”. El Viernes Santo “Camp Savio” encarnó exactamente esta visión, no imponiendo, sino acompañando. Para muchos, por tanto, el viaje comenzó precisamente el pasado 3 de abril.

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