El director del centro, el padre Andriy Bodnar, dio la bienvenida a los huéspedes y relató la interesante historia de cómo los salesianos crearon el primer equipo de fútbol de amputados en Ucrania.
Durante la visita, se presentó también un nuevo proyecto: una estructura y un espacio deportivo dedicado a los niños, los jóvenes y, en particular, a los chicos y chicas con amputaciones, pensado para su proceso de post rehabilitación.
Los ministros pudieron ver de cerca cómo el deporte, unido a la fe cristiana y a la pedagogía de san Juan Bosco, ofrece una segunda oportunidad de vida y de esperanza. Los Salesianos, en efecto, no se limitan a formar atletas, sino que construyen verdaderas comunidades fraternas: apoyan a los veteranos, acompañan a los más frágiles y los ayudan a reintegrarse en la sociedad. Esta misión, profundamente cristiana, convierte el fútbol en muletas no solo en un deporte, sino en un auténtico testimonio de esperanza y renacimiento.
La presencia de los ministros subrayó la importancia de estos proyectos. Fieles a su carisma, los Salesianos ofrecen no solo un apoyo espiritual, sino también oportunidades concretas para una nueva vida social.
El proyecto de una nueva estructura deportiva en las proximidades de Leópolis representa un signo tangible de cómo la fe y el compromiso social pueden unirse para el bien de las personas. A través del deporte, se construye esperanza, se fortalecen los vínculos familiares y se acompaña a cada persona en un camino de dignidad y fraternidad.
Esta realidad cobra un rostro concreto también en la historia del capitán Valentyn Osovskyi, que en el fútbol de amputados encontró una nueva familia. Gracias al apoyo del equipo, afrontó con valentía el proceso de rehabilitación, demostrando que la fe y la solidaridad hacen posible superar cualquier obstáculo. Así, los Salesianos dan testimonio de que, con espíritu cristiano, incluso las heridas más profundas pueden transformarse en nuevas oportunidades.
Al término de la visita, el intercambio de los símbolos del club –bufandas y camisetas– representó no solo un gesto de amistad, sino también el signo concreto de una colaboración entre Italia, Ucrania y el mundo salesiano.
Además, el padre Bodnar donó a los dos ministros una medalla con la imagen de san Juan Bosco, como signo y estímulo para participar en las obras salesianas. «Un símbolo poderoso de cómo la fe, el deporte y la solidaridad pueden construir puentes de esperanza y transformar la vida de quienes han sufrido, mirando siempre a la dignidad de cada persona».
wp-content/uploads/images/UKR - Visita Ministri Giovani 2026



