Líbano – En la Emergencia los Salesianos refuerzan su ayuda a familias desplazadas y apuestan por la educación
La crisis en Oriente Medio continúa siendo grave, especialmente en Líbano, donde el alto el fuego es frágil y no ha detenido completamente la violencia. “En el sur del país siguen registrándose bombardeos y más de 50 localidades han recibido órdenes de evacuación, provocando nuevos desplazamientos forzosos”, explican los misioneros salesianos en el país.
Solo en las primeras fases de la escalada reciente, al menos 30.000 personas buscaron refugio en centros como el de los misioneros salesianos en El Hossoun, mientras muchas otras se vieron obligadas a huir sin recursos, instalándose con familiares o amigos o en edificios desocupados. Esta situación se suma a años de crisis acumuladas que han debilitado profundamente al país.
La emergencia humanitaria está estrechamente ligada a una crisis económica estructural. Desde 2019, la economía libanesa ha sufrido una contracción superior al 38%, una de las más graves a nivel mundial. La inflación y la devaluación han disparado el precio de productos básicos, dejando a gran parte de la población sin acceso a alimentos, sanidad o educación. Actualmente, cerca del 44% de la población vive en situación de pobreza, y muchas familias se ven obligadas a tomar decisiones extremas como reducir la alimentación, endeudarse o retirar a sus hijos de la escuela .
Familias desplazadas: vivir con lo mínimo en condiciones extremas
En el centro Don Bosco de El Hossoun, los misioneros salesianos acogen a familias desplazadas en espacios habilitados como refugio. Actualmente, más de un centenar de personas viven en instalaciones adaptadas de manera urgente, con recursos muy limitados y en condiciones de emergencia.
Muchas de estas familias han sufrido desplazamientos repetidos, han perdido sus hogares y llegan con lo mínimo. Además, “son personas que no tienen un lugar al que volver. Algunos desplazados intentaron regresar a sus casas, pero la mayoría están destrozadas. Así que estarán con nosotros, probablemente, una temporada larga”, añaden los misioneros salesianos.
Miedo, trauma y apoyo psicosocial
Más allá de las necesidades de primera necesidad, la guerra deja una profunda huella emocional. Los equipos salesianos trabajan con niños, niñas y adultos que presentan altos niveles de miedo, ansiedad y estrés.
“Muchos de los niños y niñas tienen dificultades para expresar sus emociones, episodios de llanto y miedo constante tras vivir situaciones de violencia”, explican los misioneros en Líbano. A través de actividades como el juego, el dibujo o el acompañamiento individual, los equipos buscan ayudar a recuperar la estabilidad emocional.
Además, se desarrollan sesiones grupales y espacios seguros para mujeres y menores, abordando situaciones de ansiedad, trauma o incluso depresión postparto en contextos de extrema vulnerabilidad.
La crisis está afectando directamente a la educación. Durante muchas semanas los centros escolares han estado cerrados y muchas instalaciones educativas han sido bombardeadas o acogen a personas desplazadas. Pero, además de esta situación, la crisis económica está haciendo que muchas familias no pueden pagar los estudios de sus hijos e hijas, lo que incrementa el abandono escolar.
Respuestas que miran al futuro
MISIONES SALESIANAS, la Procura Misionera salesiana de Madrid, junto a los salesianos, continua adaptando su respuesta a una crisis prolongada, combinando ayuda humanitaria inmediata con acciones sostenibles. Alimentación, refugio, educación y apoyo emocional forman parte de una intervención integral que busca no responder a la emergencia y dar oportunidades de futuro.
En la crisis en Oriente Medio, la presencia de los salesianos es un signo de esperanza para miles de personas que tratan, cada día, de salir adelante en uno de los contextos más difíciles del mundo.
Fuente: Misiones Salesianas