Italia – VI Congreso Mundial de los Salesianos Cooperadores: una clausura con la mirada puesta en el futuro
En su informe final, el nuevo Coordinador Mundial, Borja Pérez, partió precisamente del análisis presentado por las once regiones de la asociación, todas presentes en el Congreso. Este muestra un mundo herido, polarizado, desigual; un mundo en el que muchos jóvenes viven la incertidumbre, la soledad y la falta de puntos de referencia. Y muestra también una Iglesia en transición, en busca de nuevos lenguajes, nuevas estructuras y nuevos caminos de sinodalidad. En este contexto, la asociación vive un momento decisivo, con grandes puntos representados por un carisma actual y necesario; una presencia viva en las periferias; una asociación que es comunidad, que sostiene y acompaña y tiene una capacidad de resiliencia admirable. Sin embargo, a estos puntos fuertes se contraponen también algunos elementos de fragilidad, como el envejecimiento; la falta de relevo generacional; una identidad vocacional a veces poco clara; una formación aún demasiado desigual; una comunicación débil y una escasa presencia sociopolítica.
Recogiendo las numerosas ideas de las distintas intervenciones, tanto del Rector Mayor como de los trabajos en grupo realizados durante los tres días anteriores, Borja ha destacado las primeras líneas programáticas para el próximo sexenio.
La primera es la creación de dos regiones en el continente africano, que actualmente constituye una única región con África y Madagascar. El proyecto, presentado al estudio del Consejo Mundial, muestra, junto a los aspectos positivos y oportunos, también algunas debilidades y, precisamente por ello, se constituirá una comisión de estudio para realizar las evaluaciones oportunas.
Del mismo modo, la segunda propuesta de trabajo no es un texto ya listo para su aprobación, sino el inicio de un camino que prevé la constitución de un equipo técnico-consultivo al servicio del Consejo Mundial para la modificación del Proyecto de Vida Apostólica. El Proyecto de Vida Apostólica, de hecho, no es un documento estático, sino una auténtica carta de identidad que evoluciona con la asociación. El objetivo del grupo de trabajo es precisamente poder mantenerlo siempre actual y vivo, dando forma y respuesta a las numerosas peticiones recibidas en los últimos ocho años por la Secretaría Ejecutiva Mundial.
Todo el gran trabajo que ha acompañado al Congreso, la alegría, los sueños y las esperanzas se llevaron a la misa de clausura presidida por el Rector Mayor. Muy rica fue toda la simbología que acompañó la celebración, desde los cantos hasta el ofertorio. En este último, además del pan y el vino, se llevaron al altar también algunos materiales de construcción y, en particular, una paleta y unos ladrillos. Ambos representaban el deseo y la voluntad de los congresistas de construir una asociación que sea un lugar de verdadera acogida, de cuidado y de crecimiento integral, para que cada joven, en lugar de una calle, pueda encontrar, en la Familia Salesiana, un HOGAR.
A continuación se llevaron una lámpara y sal para dar testimonio de cómo, enriquecidos por la luz del Espíritu, el Señor nos hace conscientes de que hemos sido elegidos, llamados y enviados juntos a la misión.
Al término de la misa, el padre Attard invitó a todos los participantes a realizar un último gesto. Así, cada uno de los presentes recibió una pieza de un rompecabezas que no es solo un recuerdo, sino un encargo: llevar a cada realidad un fragmento de este diseño de Dios que es la Asociación, sabiendo que esta solo encuentra su pleno sentido en el conjunto de tantos pequeños fragmentos, diferentes y únicos, que permanecen unidos. Porque, como enseñó Don Bosco: tres cordeles solos se rompen, pero unidos son fuertes y nadie los rompe.
Daniela Pettinao