En una comunicación oficial desde la Casa Inspectorial “Don Bosco” de Dimapur, el inspector, el padre Joseph Pampackal, SDB, agradeció a todos aquellos cuyos esfuerzos coordinados contribuyeron al resultado positivo. Reconoció en particular la participación de las organizaciones de la sociedad civil, de los líderes de la Iglesia, de los ancianos de la comunidad, de las autoridades policiales y de numerosos colaboradores que trabajaron incansablemente para garantizar el regreso sano y salvo de los dos jóvenes religiosos.
El padre Pampackal expresó también su agradecimiento a los miembros de la comunidad Kuki, que protegieron a los hermanos durante su cautiverio. Subrayó que, incluso en un clima de tensión e incertidumbre, los gestos de protección y buena voluntad reflejaron un espíritu de reconciliación y de respeto mutuo.
Dirigiéndose a los hermanos de la inspectoría, el superior escribió: «Con el corazón lleno de gratitud hacia Dios, me alegra informarles que nuestros dos Hermanos, los clérigos Pamei Aching Albert y Poji Kiivisie Peter, han sido liberados sanos y salvos del cautiverio esta noche (14 mayo). Agradecemos a Dios por su providencial cuidado y protección sobre ellos, y por la amorosa y materna intercesión de María Auxiliadora».
Asimismo, expresó su agradecimiento por las oraciones, la cercanía fraterna y el constante apoyo demostrados por las comunidades salesianas en toda la inspectoría y más allá. Mencionó de manera particular al vicario inspectorial, al ecónomo inspectorial y al secretario inspectorial por su generosa disponibilidad y la cuidadosa coordinación durante esta dura prueba.
Recordando las palabras de la Escritura — «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt. 5,9) y «Busquemos, por tanto, lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua» (Rm. 14,19) — el padre Pampackal reiteró el compromiso de los Salesianos de promover el diálogo, la reconciliación y la paz en la región.
La liberación de los dos hermanos fue recibida con gran satisfacción como un signo de esperanza. Ha fortalecido los lazos entre las comunidades y renovado la determinación de los Salesianos de Don Bosco en Dimapur de continuar su misión educativa y pastoral con fe, valentía y compasión, especialmente entre los jóvenes y los más vulnerables.



