Italia – Consulta Mundial de la Familia Salesiana 2026: una reflexión sobre la actualidad profética del Sistema Preventivo
Al abrir la jornada, el padre Marco Rossetti, SDB, docente de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de Turín-Crocetta, dirigió una lectio divina sobre el pasaje del Buen Pastor (Juan 10, 11-16), guiando a los presentes en la escucha del Señor a través de su Palabra.
En su intervención, el salesiano supo hacer percibir a los participantes la conciencia de que el amor del hombre a Dios no es más que una respuesta a su amor; exhortó a mantener fija la mirada en Él, para aprender de Él a amar; y concluyó invitando a no olvidar nunca aquel objetivo final, individual y comunitario, que Don Bosco amaba siempre subrayar: el Paraíso.
Tras un tiempo dedicado a la elaboración, individual y en asamblea, de las reflexiones ofrecidas, la mañana concluyó con la celebración eucarística, en la cual el Rector Mayor, padre Fabio Attard, remarcó la importancia de la humildad para convertirse en apóstoles, creyentes y libres para servir, y renovó la invitación a profundizar en el valor y el papel del Sistema Preventivo en la vida de cada uno y en la realidad de cada grupo.
La ponencia central de la jornada, no obstante, fue la ofrecida a primera hora de la tarde por el padre Rossano Sala, profesor ordinario de Teología Pastoral y Pastoral Juvenil en la Universidad Pontificia Salesiana (UPS) y director de la revista Note di Pastorale Giovanile, titulada: “El Sistema Preventivo ante la prueba del tercer milenio. La actualidad profética de nuestro método educativo y pastoral”.
El análisis partió de la constatación de que el mundo contemporáneo está atravesando transformaciones profundas, donde la aceleración tecnológica, la fragmentación de las relaciones, el debilitamiento de los referentes educativos tradicionales y el surgimiento de nuevas fragilidades juveniles plantean desafíos inéditos a quienes trabajan en el campo de la educación.
A pesar de este escenario, el padre Sala observó que “nunca ha existido una edad de oro donde todo fuera siempre a mejor” y que cada época tiene sus dificultades. Por ello, propuso una visión del Sistema Preventivo como propuesta viva y dinámica que hay que comprender nuevamente y retraducir en las condiciones actuales.
Su reflexión subrayó, de hecho, cómo la fuerza de la intuición educativa de Don Bosco reside principalmente en la sabia compenetración y en el equilibrio generativo de sus tres pilares: razón, religión y amorosidad.
“La valorización de la razón en el ámbito educativo resulta central en la propuesta pedagógica salesiana –observó el padre Sala–. En el fondo, se trata de tomar en consideración los recursos de la persona, que tienen en la cultura, en el saber y en la racionalidad una fuente preciosa y central”.
En el centro de los tres pilares, observó el ponente, está luego la religión, porque “sin el contacto con la trascendencia falta el oxígeno, y permanecemos cerrados en una inmanencia insoportable que, en el fondo, corre el riesgo de llevarnos a una saciedad desesperada”.
Finalmente, en una época “caracterizada por una concentración tendencialmente patológica en nosotros mismos”, el llamamiento a la amorosidad constituye un impulso más necesario que nunca para el cuidado de los vínculos “en la era de la soledad”, donde el joven no es visto como destinatario pasivo de intervenciones educativas, sino como sujeto al que acompañar en un camino de crecimiento integral, fundado en la confianza en los recursos presentes en cada uno y en la convicción de que toda persona custodia posibilidades de desarrollo que esperan ser reconocidas y valoradas.
La intervención recordó, finalmente, algunos elementos constitutivos de la experiencia originaria de Valdocco, recordando cómo el oratorio nunca fue concebido solo como un espacio físico o una obra educativa, sino como un ambiente capaz de generar pertenencia, confianza y crecimiento.
El Sistema Preventivo, concluyó el padre Sala, es por tanto hasta el día de hoy una verdadera espiritualidad educativa, capaz de involucrar a educadores y jóvenes en un camino común de maduración humana y cristiana. Y su reflexión invitó a mirar al futuro con actitud propositiva: no se trata solo de conservar un patrimonio recibido, sino de renovarlo continuamente, para que pueda seguir hablando a las nuevas generaciones y responder a sus preguntas más profundas.
Para dar un cierre a la jornada, hubo también diversos momentos de fraternidad compartida entre todos, así como tiempos de oración comunitaria, las buenas noches de la Madre Zoila Caal Cacao, Superiora General de las Hermanas de la Resurrección, y el rezo de la novena a María Auxiliadora.
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