Estate Ragazzi in Vaticano 2026
Estate Ragazzi in Vaticano, reservado a los hijos de los empleados de la Gobernación y de la Santa Sede, es promovido por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y coordinado por el padre Franco Fontana, SDB, coordinador de los capellanes de las Direcciones y de las Oficinas Centrales, en colaboración con la sociedad “Play It”, la agencia de animación “Tutto in una Festa” y educadores salesianos e Hijas de María Auxiliadora, que trabajan con competencia y dedicación en el ámbito educativo, poniendo en el centro el crecimiento personal y relacional de los participantes, promoviendo valores de compartir, respeto y colaboración, y garantizando un ambiente acogedor, seguro y rico en experiencias formativas, capaz de conjugar diversión, aprendizaje y espíritu de comunidad.
Dividido por franjas de edad, de tres a catorce años, constituye una experiencia de verano pensada para hacer crecer a los chicos en un ambiente seguro, estimulante y lleno de energía – desarrollándose entre el Aula “Pablo VI” y otros espacios específicos y reservados de la Santa Sede (incluido un espacio verde con piscina donde niños y niñas pueden refrescarse diariamente).
En programa del 15 junio al 31 julio, desde la mañana hasta media tarde, se desarrolla a través de numerosos talleres, juegos y dinámicas diversificadas por edad, pero todas unidas por el tema general que para este año es un gran viaje alrededor del mundo, inspirado en la célebre aventura narrada en “La vuelta al mundo en 80 días” de Jules Verne.
El encuentro con el Papa
León XIV se encontró con los niños, los chicos y los animadores que participan en el campamento de verano en la mañana del lunes 22 junio 2026 y, en la ocasión, respondió con cercanía y simpatía sus preguntas.
A Federico, que observaba cómo en Estate Ragazzi todos se divierten sin usar nunca teléfonos o dispositivos digitales, pero que durante el año normalmente no logran prescindir de ellos, el Santo Padre respondió:
“La tecnología puede ser muy buena y nos sirve para muchas cosas, pero cuando estamos juntos no es necesario tener en la mano en todo momento el celular, el teléfono o la tablet (…) Somos seres humanos, personas, y es muy importante el contacto con los demás”.
Su discurso también tocó la dimensión familiar:
“No es suficiente que estemos todos allí, cada uno mirando su teléfono. Es muy importante aprender a dialogar, a conversar, a encontrarnos bien con los demás, a jugar juntos”
y la dimensión espiritual:
“Aunque podamos tener la Biblia y alguna oración en el teléfono, Dios no quiere mirar el teléfono: Dios quiere mirar nuestros corazones, nuestra vida”.
Por eso reafirmó que:
“Es mucho más importante desarrollar nuestro ser humano con la amistad, con la conversación y también con todas las cosas que están haciendo durante estos meses aquí”.
Mientras que a Michela, que, inspirada por el tema del viaje de Estate Ragazzi, le preguntaba “un secreto sobre tus viajes”, el Santo Padre recomendó cultivar el estudio, la preparación y la capacidad crítica:
“De pequeños todos aprendimos a leer los mapas de carretera. Y si teníamos que ir de aquí, de Roma a Nápoles, o de Roma a Tivoli, antes de ir, estudiábamos: buscábamos el mapa, veíamos qué camino, por dónde era mejor ir… Hoy todos usamos el GPS (…) Pero muchas veces en mi vida – en Italia me ha sucedido, en otros países de Europa, en Perú y una vez también en los Estados Unidos – puse el GPS y me llevó por un camino equivocado y me quedé bloqueado y no podía llegar al destino”.
He aquí, entonces, el verdadero secreto:
“Es mucho mejor aprender nosotros mismos a pensar, a tener la capacidad crítica de saber a dónde vamos en la vida, en los viajes, sea lo que sea. ¡Estudiar bien, usar la capacidad que Dios nos ha dado! ¡No necesito el teléfono si el cerebro funciona!”.
Antes de continuar con los compromisos de la jornada, el Santo Padre fue nombrado Jefe Explorador de Estate Ragazzi y, por ello, le fueron entregados también un kit de explorador y una placa conmemorativa de la manifestación.
El saludo final del papa León a los jóvenes fue, por último, un ejemplo de cercanía, simpatía y agudeza pastoral, con el Santo Padre que condujo a todos los presentes en el rezo comunitario del Padre Nuestro, invitando a los chicos de este modo:
“Pensaba que sería muy bonito que todos pudieran decir también a sus padres que han rezado con el Papa, porque la oración es muy importante para nosotros. ¡Queremos que Jesús esté aquí con nosotros! Rezaremos juntos – pueden quedarse en sus lugares, sentados – la oración que Jesús nos enseñó, con una sola voz: Padre Nuestro…”.



