La ceremonia comenzó con la lectura de una carta dirigida a la comunidad parroquial por el Presidente de la República de Polonia, Karol Nawrocki. En su mensaje, el presidente subrayó la importancia del testimonio de vida del beato padre Franciszek Miśka, su fidelidad a Dios, a la Iglesia y a la Patria, así como el papel que los mártires desempeñan en la construcción de la memoria y de la identidad nacional.
El momento central de las celebraciones fue la solemne misa de acción de gracias, presidida por padre profesor Jarosław Wąsowicz SDB, capellán del Presidente de la República de Polonia. En la misa participaron numerosos fieles, representantes de las autoridades locales, delegaciones de organizaciones sociales, sacerdotes del decanato y salesianos llegados de diversas comunidades. En la homilía pronunciada, el celebrante presentó la figura del beato padre Franciszek Miśka como modelo de fe inquebrantable, valentía y confianza ilimitada en Dios incluso frente a las persecuciones y a la muerte.
Después de la celebración eucarística tuvo lugar la ceremonia de consagración e inauguración de la placa conmemorativa dedicada al beato padre Franciszek Miśka. A partir de ahora, la placa recordará a las futuras generaciones de feligreses su testimonio heroico y la herencia espiritual dejada a la Iglesia y a la Congregación Salesiana.
La parte siguiente de las celebraciones se desarrolló durante la fiesta parroquial-salesiana de carácter patriótico. Los organizadores prepararon un rico programa que unió elementos religiosos, educativos y patrióticos. Gran éxito tuvo el concurso con premios sobre Polonia, durante el cual los participantes pudieron poner a prueba su conocimiento de la historia, la cultura y las tradiciones nacionales.
No faltaron numerosas atracciones para niños y jóvenes, que contribuyeron a crear el ambiente alegre de una fiesta en familia. Los participantes también pudieron disfrutar de las mesas preparadas con gran dedicación por las Asociaciones de Amas de Casa Rurales y los Consejos de Fracción pertenecientes a la parroquia. Los platos regionales y los dulces caseros fueron ocasión para encontrarse, conversar y fortalecer los lazos entre los habitantes.
Toda la ceremonia se desarrolló en un ambiente solemne y al mismo tiempo cordial. Fue una jornada de oración, de gratitud y de celebración comunitaria, que permanecerá durante mucho tiempo en la memoria de los participantes. Dando gracias a Dios por el don de la beatificación del beato padre Franciszek Miśka, los feligreses pidieron también su intercesión por las familias, los jóvenes, la Patria y por nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas.
La celebración fue un gran testimonio de fe viva y de apego a los valores religiosos, patrióticos y salesianos que desde hace años moldean la vida de la parroquia salesiana de San Estanislao Kostka en Jaciążek.
Fuente: Salesianos de PLE
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