RMG – La formación como camino que dura toda la vida: el padre Silvio Roggia presenta el tercer capítulo de la nueva Ratio
En una entrevista amplia y ponderada, el padre Silvio Roggia, Consejero para la Formación, ofrece una visión convincente de la formación no como una fase que hay que completar, sino como un camino que dura toda la vida, sostenido por la gracia, la relación y la misión.
Un camino que no termina nunca
«La formación», explica el padre Roggia, «es por su propia naturaleza un éxodo». Comienza cuando un joven considera por primera vez seriamente la idea de convertirse en salesiano y continúa hasta el último capítulo de la vida. Inspirándose en el propio recorrido de Don Bosco — desde I Becchi hasta Valdocco y más allá — el capítulo subraya que la formación no se limita a las fases iniciales o a las etapas académicas. Es un proceso dinámico que dura toda la vida.
Sin embargo, este camino no es siempre tranquilo. El objetivo del Capítulo Tercero, señala el padre Roggia, es generar la dynamis — la energía interior — que permita a los salesianos no solo caminar, sino correr. En un mundo en el que los jóvenes se mueven y cambian a un ritmo sin precedentes, la formación debe cultivar agilidad, profundidad y pasión, permitiendo a los salesianos mantenerse al paso de aquellos a quienes sirven.
La relación en el centro
En el centro de todo el proceso formativo está la relación. Inspirándose en la icónica imagen de Miguel Ángel que representa a Dios y a Adán extendiéndose uno hacia el otro en la bóveda de la Capilla Sixtina, padre Roggia subraya que la formación es ante todo una iniciativa divina arraigada en el amor. Nace de la vida de la Trinidad y se despliega dentro de una red de relaciones humanas.
Dentro de las comunidades salesianas, esta dimensión relacional toma forma concreta: entre los jóvenes hermanos, entre los formadores y en las interacciones cotidianas que definen la vida comunitaria. «La calidad salesiana de las relaciones marca toda la diferencia», afirma padre Roggia. La formación auténtica florece donde la confianza, la fraternidad y una misión compartida se viven de manera intencional y gozosa.
El Sistema Preventivo: el alma de la formación
En el centro del Capítulo Tercero está el redescubrimiento del Sistema Preventivo de Don Bosco como verdadera alma de la formación. Haciendo eco del llamado del 28° Capítulo General, el texto insiste en que el Sistema Preventivo no debe ser tratado como un simple método pedagógico o una práctica exterior. Es más bien el espíritu animador que da forma a cada dimensión de la vida formativa.
Arraigado en la pedagogía de la gracia y de la libertad — inspirada en la máxima de san Francisco de Sales: «Haz todo por amor, nada por la fuerza» — el Sistema Preventivo impregna las relaciones comunitarias y el crecimiento personal. La formación, por tanto, no puede basarse en la coerción ni en la mera obediencia. Solo aquello que es libremente acogido se convierte en una convicción duradera.
De este modo, el Sistema Preventivo forma no solo educadores de los jóvenes, sino hombres capaces de vivir una libertad madura y responsable dentro de la Iglesia y de la sociedad.
Formación y misión: una única realidad
Quizás la afirmación más significativa del capítulo es la inseparabilidad entre formación y misión. Haciendo eco del fuerte énfasis del papa Francisco, el padre Roggia subraya que la formación no prepara a los salesianos para la misión como algo externo a su crecimiento. Más bien, es la propia misión la que es formativa.
«La formación es misión y la misión es formación», afirma. Los salesianos aprenden no solo a revelar a Dios a los jóvenes, sino también a descubrir la presencia de Dios en ellos. El encuentro con los jóvenes — especialmente los más pobres y los más vulnerables — modela el corazón, purifica las motivaciones y profundiza su vocación.
Esta dinámica recíproca garantiza que el entusiasmo y la frescura de la vida salesiana no se desvanezcan con el tiempo, sino que se renueven continuamente a través del compromiso apostólico vivido.
María, Madre y Maestra
Fiel a la herencia espiritual de Don Bosco, el capítulo concluye con María. En ella los salesianos encuentran tanto un modelo como una compañera, Madre y Maestra que sostiene el camino con silenciosa fidelidad y alegría. A través de la confianza y el abandono, la formación no se convierte en una carga, sino en una aventura llena de gracia.
Es en su compañía, sugiere el padre Roggia, donde los salesianos encuentran la energía inagotable para caminar, correr e incluso «volar» con alegría a lo largo del camino de su vocación.
La entrevista completa al padre Silvio Roggia está disponible en varios idiomas, junto con recursos adicionales para profundizar la comprensión de la Ratio, en hyper-ratio.org, un sitio web enteramente dedicado al nuevo documento.
Los videos de la entrevista también son accesibles directamente en inglés, inglés, español, francés y portugués.