El padre Crisafulli llegó el 30 de junio y fue recibido con una ceremonia tradicional del kava, ofrecido por los aspirantes a Salesianos Cooperadores. El kava es una bebida tradicional no alcohólica, obtenida de las raíces trituradas o molidas de esta planta arbustiva tradicional. Pero en Vanuatu es mucho más que una simple bebida: representa un símbolo profundamente arraigado de la cultura local, expresión de comunidad, paz, respeto y hospitalidad.
Durante su estancia, el Consejero General se encontró con el obispo de Port Vila y visitó una «Smol Katolik Comyuniti», es decir, una comunidad eclesial de base, creada y animada por los salesianos.
Durante las buenas noches, antes de concluir su Visita, el padre Crisafulli expresó su aprecio por la vida simple y sobria de los misioneros pioneros, por el testimonio que ofrecen viviendo junto a la población local y por haber puesto bases sólidas a la presencia salesiana con una clara visión de futuro.
«Gracias, aquí me he sentido en casa», fueron de hecho sus palabras antes de embarcar en el vuelo que el 4 de julio lo llevó de regreso a Roma.



