{"id":1031705,"date":"2026-03-01T23:00:00","date_gmt":"2026-03-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"trans-27217-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infoans.news\/es\/trans-27217-9\/","title":{"rendered":"Zambia \u2013 Una cabina telef\u00f3nica no es una casa: \u201cEl camino de los ni\u00f1os desde la calle hasta la seguridad y la presencia, que genera esperanza en Makululu\u201d"},"content":{"rendered":"<p>En lugares como estos comienzan las historias de los chicos que llegan a la &ldquo;Casa de los Ni&ntilde;os &#8211; Don Bosco&rdquo; de Makululu, en Zambia. Por lo general tienen entre siete y dieciocho a&ntilde;os, aunque hay excepciones y a veces son incluso m&aacute;s peque&ntilde;os. Algunos de ellos son hu&eacute;rfanos; otros provienen de familias profundamente disfuncionales, marcadas por la violencia, las adicciones y la extrema pobreza.<\/p>\n<p><strong>Ciloto 1: un lugar de paso, no de permanencia<\/strong><\/p>\n<p>&ldquo;Ciloto&rdquo; no es una gran instituci&oacute;n, ni un orfanato cerrado. Es una casa, un lugar de la primera fase del recorrido: un espacio donde los chicos pueden detenerse, recuperar el equilibrio e iniciar el proceso de reconstrucci&oacute;n. Es un camino de formaci&oacute;n y educaci&oacute;n que prepara gradualmente para el regreso a la familia o la reintegraci&oacute;n en la comunidad.<\/p>\n<p>Los salesianos, junto con los colaboradores laicos, ofrecen a los chicos un lugar seguro donde vivir, comidas regulares, acceso a agua limpia y asistencia m&eacute;dica b&aacute;sica, que en muchos casos salva la salud y, a veces, la vida. Al mismo tiempo, comienza el proceso educativo, profundamente arraigado en el sistema preventivo de san Juan Bosco. Los ni&ntilde;os no son juzgados en funci&oacute;n de su pasado, sino acogidos por lo que son, con toda su historia, miedo y desconfianza.<\/p>\n<p>La vida en com&uacute;n ense&ntilde;a las reglas de la convivencia, el respeto y la responsabilidad hacia s&iacute; mismos y hacia la comunidad. Estudio, deberes, trabajo, deporte y descanso organizan el d&iacute;a y devuelven un sentido de seguridad a los ni&ntilde;os que antes solo conoc&iacute;an el caos de la calle. Los conflictos no se castigan, sino que se dialogan. Los errores no son motivo de rechazo, sino una oportunidad de aprendizaje. La herramienta educativa m&aacute;s importante sigue siendo la relaci&oacute;n con un adulto que est&eacute; presente y sea coherente.<\/p>\n<p>Al escuchar las historias de los chicos que viv&iacute;an en Ciloto, vuelve a la mente un pensamiento que podr&iacute;a expresarse con palabras sencillas: &ldquo;Pensaba que todos quer&iacute;an que cambiara r&aacute;pido. Y, en cambio, aqu&iacute; nadie me meti&oacute; prisa. Me dieron tiempo. Y se quedaron, incluso cuando comet&iacute;a errores&rdquo;.<\/p>\n<p>Una parte significativa de los chicos que llegan a Ciloto lucha contra la adicci&oacute;n, a menudo a la cola. La adicci&oacute;n no define a la persona aqu&iacute;: es un signo de herida. El proceso de salida de la adicci&oacute;n incluye asistencia m&eacute;dica, supervisi&oacute;n educativa constante y una estructura diaria que ayuda al ni&ntilde;o a recuperar el control de su propia vida.<\/p>\n<p>Hay reca&iacute;das, huidas a la calle y momentos de duda. Y, sin embargo, la experiencia muestra que un ni&ntilde;o que haya experimentado al menos una vez una casa segura y la presencia de adultos lleva en s&iacute; el recuerdo del bien, al que puede regresar.<\/p>\n<p><strong>Ciloto 2: curaci&oacute;n y transformaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>En respuesta a las necesidades cada vez m&aacute;s graves de los chicos, cuyo recorrido los llevaba a atravesar las heridas m&aacute;s profundas &mdash;adicciones, traumas y las consecuencias de la vida en la calle&mdash;, naci&oacute; la segunda estructura &ldquo;Ciloto&rdquo;: un centro de rehabilitaci&oacute;n y apoyo, donde llegan j&oacute;venes que necesitan cuidados particulares. Es un lugar en el que la presencia cotidiana y constante de los educadores y el apoyo psicol&oacute;gico especializado crean un espacio de lenta curaci&oacute;n, que requiere tiempo, paciencia y un acompa&ntilde;amiento delicado.<\/p>\n<p>Una parte integrante de Ciloto 2 es la granja gestionada cerca del centro, que gradualmente se convierte en un espacio no solo de trabajo, sino tambi&eacute;n de reconstrucci&oacute;n interior. &ldquo;Su objetivo es la autosuficiencia y el cuidado de la Creaci&oacute;n; por eso utilizamos la energ&iacute;a solar y el biog&aacute;s, ense&ntilde;ando a los chicos a usar responsablemente los dones de la tierra &mdash;cuenta el padre Piotr Gozdalski, ec&oacute;nomo y vicario de la comunidad&mdash;. En la granja se cr&iacute;an cerdos, se preparan productos alimentarios, funcionan estanques de pesca cuyos frutos sirven tanto para la casa como para la comunidad local. Se cultivan ma&iacute;z, soja y girasoles; adem&aacute;s, se crea un huerto con &aacute;rboles frutales y un &aacute;rea para la cr&iacute;a de gallinas ponedoras&rdquo;.<\/p>\n<p>Para los chicos que se alojan en Ciloto, una peque&ntilde;a implicaci&oacute;n en el trabajo de la granja forma parte del proceso de rehabilitaci&oacute;n: el contacto con la tierra, la repetici&oacute;n de tareas simples y la espera paciente de los frutos ense&ntilde;an que la vida &mdash;igual que la semilla plantada&mdash; necesita tiempo, cuidado y fidelidad para poder crecer.<\/p>\n<p><strong>El camino hacia el futuro<\/strong><\/p>\n<p>Ciloto no es un fin en s&iacute; mismo, sino una etapa del recorrido. Cuando es posible, los salesianos emprenden b&uacute;squedas pacientes de las familias &mdash;a menudo en zonas remotas de Zambia&mdash; para localizar a los parientes y preparar las condiciones para un regreso seguro. La reintegraci&oacute;n con la familia o la comunidad local y, a veces, la derivaci&oacute;n de los chicos a otras estructuras, es uno de los frutos m&aacute;s importantes de esta misi&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde el inicio de la existencia de la Casa de los Ni&ntilde;os, doscientos cuarenta y tres chicos han recibido apoyo. Ciento cuarenta y dos chicos ya han regresado a sus familias o comunidades locales. Tambi&eacute;n hay historias dif&iacute;ciles, recorridos interrumpidos, regresos a la calle, fases que requieren un nuevo acompa&ntilde;amiento.<\/p>\n<p>Estos n&uacute;meros no representan un balance de &eacute;xito o fracaso, sino la huella de historias reales, a menudo complejas y dolorosas, que a&uacute;n siguen en camino.<\/p>\n<p>Para comprenderlo mejor, en la red est&aacute; disponible el documental &ldquo;<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=QRCdLwpcNK4\">Ciloto &ndash; Salvado de la calle<\/a>&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En lugares como estos comienzan las historias de los chicos que llegan a la &ldquo;Casa de los Ni&ntilde;os &#8211; Don [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2027217,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[3613,789],"tags":[],"class_list":["post-1031705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-africa-este-y-sur","category-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1031705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1031705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1031705\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2027217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1031705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1031705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoans.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1031705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}