{"id":1032514,"date":"2026-03-16T23:00:00","date_gmt":"2026-03-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"trans-27386-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infoans.news\/es\/trans-27386-9\/","title":{"rendered":"Madagascar \u2013 En la pobreza de Moramanga toma forma el sue\u00f1o de monse\u00f1or Vella, SDB: la \u00abUniversidad Don Bosco\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Para llegar a las aldeas m&aacute;s remotas de su vasta di&oacute;cesis, en Moramanga, en el este de Madagascar, el obispo debe usar una moto: en muchas zonas no existen caminos.<\/p>\n<p>Monse&ntilde;or Rosario Saro Vella, de setenta y cinco a&ntilde;os, salesiano originario de Canicatt&igrave; (Agrigento), es misionero en la &laquo;isla roja&raquo; desde hace cuarenta y cinco a&ntilde;os y la conoce como la palma de su mano. Es el &uacute;nico obispo italiano en el pa&iacute;s. Se desplaza en moto, es cierto; pero tambi&eacute;n en canoa y en todoterreno.<\/p>\n<p>Su di&oacute;cesis est&aacute; a tres horas y media de baches y cr&aacute;teres de la capital Antananarivo. El campanario de la catedral destaca entre casas de paja y barro: pocos pueden permitirse ladrillos o chapas. Dentro, la iglesia est&aacute; repleta de j&oacute;venes que se preparan para la confirmaci&oacute;n, se&ntilde;al de una realidad eclesial viva y proyectada hacia el futuro. &laquo;Tenemos diez mil estudiantes en nuestras escuelas, desde la guarder&iacute;a hasta el bachillerato: un recurso incre&iacute;ble&raquo;, cuenta.<\/p>\n<p><strong>Prioridad: la educaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Por eso est&aacute; a punto de nacer la &laquo;Universidad Don Bosco&raquo;. Como buen salesiano, monse&ntilde;or Vella apuesta todo por la educaci&oacute;n. El proyecto m&aacute;s ambicioso es la creaci&oacute;n de una gran universidad que pueda acoger al menos mil estudiantes. El terreno de la universidad est&aacute; a cinco kil&oacute;metros de la curia: est&aacute;n en construcci&oacute;n aulas, biblioteca, dormitorios y alojamientos para docentes. La CEI, a trav&eacute;s del &laquo;Servicio para las Intervenciones Caritativas para el Desarrollo de los Pueblos&raquo;, financiar&aacute; la obra con un mill&oacute;n y medio de euros. Contribuir&aacute;n tambi&eacute;n los propios Salesianos de Don Bosco, donantes privados y asociaciones, y en la misma &aacute;rea nacer&aacute; tambi&eacute;n una casa de acogida para madres solas y mujeres vulnerables, gestionada por religiosas.<\/p>\n<p>El edificio principal, en construcci&oacute;n, ser&aacute; inaugurado en mayo. Desde el a&ntilde;o pasado est&aacute;n activos los cursos de Econom&iacute;a y Derecho, con trescientos inscritos. Posteriormente, comenzar&aacute;n tambi&eacute;n Educaci&oacute;n, Turismo y Comunicaci&oacute;n. La di&oacute;cesis sostiene a m&aacute;s de novecientos universitarios con becas, con un gasto que roza los cien mil euros al a&ntilde;o. &laquo;Intentamos ayudar a todos los que lo merecen&raquo;, explica.<\/p>\n<p>Al frente del proyecto acad&eacute;mico est&aacute; Prisca Marav, una de las rectoras m&aacute;s j&oacute;venes de Madagascar, con menos de treinta y cinco a&ntilde;os. Licenciada en Ciencias Pol&iacute;ticas en el pa&iacute;s, se especializ&oacute; en derecho internacional en Loppiano, en Italia, gracias al apoyo del obispo que crey&oacute; en ella. Las dificultades son sobre todo econ&oacute;micas: &laquo;Aqu&iacute; la prioridad es comer cada d&iacute;a. Poner en marcha una universidad es un desaf&iacute;o enorme. Muchos estudiantes tienen que trabajar para ayudar a la familia, aunque las tasas son baj&iacute;simas, menos de cincuenta euros al a&ntilde;o, y ofrecemos becas. Algunos llegan sin haber comido&raquo;, explica la rectora. Convencer a los j&oacute;venes m&aacute;s prometedores para que contin&uacute;en sus estudios significa con frecuencia quitarles brazos al trabajo en los campos.<\/p>\n<p>Una formaci&oacute;n integral. Muchos estudiantes provienen de las aldeas de la sabana, donde se vive del cultivo del arroz y de la cr&iacute;a de ceb&uacute;es. Pocos quieren estudiar agronom&iacute;a o turismo, sectores estrat&eacute;gicos para el desarrollo: &laquo;Todos sue&ntilde;an con un trabajo de oficina. Se necesita un trabajo cultural para hacer entender cu&aacute;les son las verdaderas necesidades del pa&iacute;s&raquo;, observa Marav. La di&oacute;cesis apoya a los j&oacute;venes tambi&eacute;n en el plano humano: los acoge en comunidades religiosas, contribuye a la alimentaci&oacute;n, el alquiler y los gastos m&eacute;dicos. &laquo;No nos ocupamos solo de los estudios, sino de la persona entera, de una formaci&oacute;n integral&raquo;. Mientras tanto, las C&aacute;ritas locales construyen casas de mamposter&iacute;a para las familias sin techo, ayudan en la compra de medicamentos y cubren gastos urgentes.<\/p>\n<p><strong>Los desaf&iacute;os de la di&oacute;cesis<\/strong><\/p>\n<p>En Moramanga los cat&oacute;licos son aproximadamente seiscientos mil, atendidos por treinta y cinco sacerdotes, religiosos y diocesanos, y por veintid&oacute;s congregaciones. El compromiso es sobre todo educativo, solidario, social y sanitario, en un pa&iacute;s donde el 75% de la poblaci&oacute;n vive por debajo del umbral de la pobreza y la sanidad p&uacute;blica es casi inexistente.<\/p>\n<p>&laquo;Fuimos en moto a una zona de minas de oro y encontramos a algunos j&oacute;venes que llevaban a una chica en una improvisada camilla hecha con ca&ntilde;as de bamb&uacute; y mantas. Hab&iacute;an caminado dieciocho horas y a&uacute;n les quedaban otras diez para llegar a un dispensario. Estas son injusticias grav&iacute;simas e irracionales&raquo;, cuenta &laquo;padre Saro&raquo;, como le llaman sus amigos. &laquo;Estamos pensando en intentar construir un nuevo ambulatorio en esas zonas&raquo;.<\/p>\n<p>Luego, est&aacute;n las emergencias, que nunca faltan. Las &uacute;ltimas semanas, el cicl&oacute;n &laquo;Gezani&raquo; destruy&oacute; casas, arranc&oacute; techos, incluso resistentes contenedores. El obispo fue a animar y llevar ayuda. Afortunadamente no hubo v&iacute;ctimas en la di&oacute;cesis.<\/p>\n<p>En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, a pesar de las protestas del pasado octubre y de nuevas caras en el poder, la situaci&oacute;n de fondo no ha cambiado. Y luego est&aacute; el infame cap&iacute;tulo de los recursos mineros, que podr&iacute;a ser una fortuna pero en cambio se convierte en una maldici&oacute;n. Madagascar es rico en oro, colt&aacute;n, cobalto. &laquo;Desgraciadamente, los beneficios no van a la poblaci&oacute;n sino a los pocos gobernantes y a las multinacionales extranjeras &ndash; explica el obispo &ndash;. Existen intermediarios, frecuentemente emisarios de los pol&iacute;ticos, que toman los recursos y luego los revenden en el extranjero a diez veces m&aacute;s. Aqu&iacute; est&aacute;n presentes Jap&oacute;n, China, Rusia, Francia, Estados Unidos. Quien puede viene a llev&aacute;rselos&raquo;.<\/p>\n<p>Si los caminos fueran buenos ya ser&iacute;a un paso enorme para el desarrollo, sobre todo a trav&eacute;s del turismo, en un pa&iacute;s de paisajes maravillosos y flora y fauna &uacute;nicos, como las ciento diecinueve especies de l&eacute;mures que existen solo aqu&iacute;. &laquo;Pero donde est&aacute;n las minas no quieren caminos &ndash; concluye el obispo &ndash;, porque as&iacute; pueden seguir haciendo sus negocios sin que lleguen otros&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Patrizia Caiffa<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.agensir.it\/mondo\/2026\/03\/16\/madagascar-a-moramanga-il-vescovo-in-moto-nei-villaggi-e-la-sfida-delluniversita-don-bosco\/\">SIR<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para llegar a las aldeas m&aacute;s remotas de su vasta di&oacute;cesis, en Moramanga, en el este de Madagascar, el obispo 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