{"id":1032985,"date":"2026-03-24T23:00:00","date_gmt":"2026-03-24T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"trans-27482-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infoans.news\/es\/trans-27482-9\/","title":{"rendered":"M\u00e9xico \u2013 El padre Gorzegno, desde 1969 siempre fiel al carisma misionero de Don Bosco"},"content":{"rendered":"<p>Repasando este largo camino, el padre Gorzegno recuerda: \u00abDiciembre de 1968. Env&iacute;o a M&eacute;xico una carta navide&ntilde;a para desear feliz Navidad a un salesiano amigo m&iacute;o y como posdata a&ntilde;ado: &#8216;Estoy dispuesto a ofrecer mi servicio como maestro de filosof&iacute;a en su centro de formaci&oacute;n de Guadalajara'\u00bb. La respuesta positiva fue inmediata e inesperada (\u00ab&iexcl;S&iacute;, te esperamos!\u00bb).<\/p>\n<p>Pero el deseo misionero del padre Gorzegno no surgi&oacute; por casualidad: era un sue&ntilde;o guardado en el coraz&oacute;n desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os. Osvaldo, joven de Cuneo, frecuentaba el oratorio salesiano participando en el grupo misionero. Una bella tradici&oacute;n de la &eacute;poca consist&iacute;a en presentar mediante revistas el trabajo realizado por los misioneros, un instrumento esencial en una &eacute;poca en que no exist&iacute;an las redes sociales ni la comunicaci&oacute;n instant&aacute;nea. Adem&aacute;s, al oratorio llegaban peri&oacute;dicamente misioneros provenientes de todos los continentes, y los j&oacute;venes se alimentaban de sus relatos, aventureros y genuinos.<\/p>\n<p>Durante sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n salesiana en Roma en el Pontificio Ateneo Salesiano (hoy UPS), Osvaldo pudo vivir en primera persona la internacionalidad del carisma salesiano y una comprensi&oacute;n renovada de la vocaci&oacute;n salesiana. Don Bosco estaba concretamente presente en todo el mundo, y en &eacute;l la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s &mdash; \u00abId por todo el mundo y anunciad la buena noticia\u00bb &mdash; resonaba con cada vez mayor fuerza.<\/p>\n<p>As&iacute;, en la vida de Osvaldo, un joven de veinte a&ntilde;os lleno de esperanzas, se abr&iacute;a un horizonte nuevo: aunque ya hab&iacute;a decidido partir en su coraz&oacute;n, faltaba a&uacute;n la aprobaci&oacute;n de su superior. Tras una serie de eventos y situaciones providenciales, en el patio de la Casa Madre de Valdocco lleg&oacute; finalmente la respuesta del inspector. No se trataba de una perspectiva <em>ad vitam <\/em>(para siempre), sino de un \u00abs&iacute;\u00bb por tiempo determinado: tres a&ntilde;os, coincidentes con el per&iacute;odo del noviciado activo.<\/p>\n<p>El padre Gorzegno recuerda con emoci&oacute;n aquel per&iacute;odo: tres a&ntilde;os que cambiar&iacute;an para siempre su camino salesiano, en el transcurso del cual hab&iacute;a emitido sus votos perpetuos en Guadalajara, el 6 de agosto de 1970. Cuando se acercaba el momento del regreso a Italia, crec&iacute;a la insistente invitaci&oacute;n de los j&oacute;venes que hab&iacute;a conocido en M&eacute;xico y de sus hermanos: \u00abQu&eacute;date con nosotros\u00bb. Y as&iacute;, el regreso a casa fue muy breve: un saludo a la familia, una visita a la inspector&iacute;a de origen y luego la decisi&oacute;n, aprobada, de volver a su tierra de misi&oacute;n.<\/p>\n<p>El padre Gorzegno jam&aacute;s habr&iacute;a imaginado que su misi&oacute;n lo llevar&iacute;a a crear las maravillosas comunidades salesianas a lo largo de la extensa y compleja, pero prometedora frontera entre Estados Unidos y M&eacute;xico.<\/p>\n<p>Insiste en que este gran proyecto se pudo llevar a cabo gracias a las nuevas comunidades misioneras salesianas presentes en la frontera y a los numerosos voluntarios y voluntarias que creyeron en &eacute;l plenamente. Hoy, como dec&iacute;a Don Bosco, puede afirmar que: \u00ab&hellip;todo fue posible gracias a la Virgen\u00bb.<\/p>\n<p>D&eacute;cadas despu&eacute;s, regres&oacute; a Valdocco, a ese patio donde recibi&oacute; su primer benepl&aacute;cito para partir como misionero, con motivo de una ocasi&oacute;n hist&oacute;rica. \u00abEl 11 de noviembre de 2025, en el mismo lugar donde aquella primera expedici&oacute;n fue decidida y desde donde parti&oacute;, viv&iacute; una experiencia que solo podr&iacute;a describir como una verdadera Pentecost&eacute;s salesiana &mdash; cuenta &mdash;. Lenguas distintas, culturas lejanas y grupos de salesianos venidos de todas partes del mundo se encontraron unidos por el mismo carisma misionero de Don Bosco. En ese encuentro percib&iacute; de manera viva la presencia del Esp&iacute;ritu Santo, que sigue avivando en la Familia Salesiana el don de la misionariedad, encendiendo en los corazones el fuego del celo y de la audacia misionera\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias al clima misionero respirado en Valdocco, el padre Gorzegno volvi&oacute; a partir hacia M&eacute;xico con una convicci&oacute;n renovada: los j&oacute;venes del mundo, aunque no siempre sepan expresarlo, llevan dentro una invocaci&oacute;n profunda: \u00ab&iexcl;Queremos ver a Jes&uacute;s!\u00bb. Y esperan entreverlo reflejado en la vida de los Salesianos.<\/p>\n<p>Concluye el padre Gorzegno: \u00abEn este contexto pentecostal, recibir la cruz misionera despert&oacute; en m&iacute; una emoci&oacute;n intensa, extraordinaria. Despu&eacute;s de cincuenta y seis a&ntilde;os vividos como misionero, volv&iacute; a escuchar la invitaci&oacute;n que Jes&uacute;s me ha dirigido tantas veces: &#8216;Ven y s&iacute;gueme&hellip; ve por el mundo a anunciar la buena noticia&#8217;. Este momento fue como recorrer de nuevo mi pasado y, al mismo tiempo, vislumbrar lo que el Se&ntilde;or a&uacute;n espera de m&iacute;. Pero una certeza nunca ha flaqueado: Jes&uacute;s nunca me ha dejado. Ha estado conmigo y en m&iacute; en los momentos de fragilidad y en los de audacia, en el sufrimiento y en la alegr&iacute;a, en el desaliento y en la esperanza. Siempre, envuelto en la certeza de su amor\u00bb.<\/p>\n<p>Y quiere despedirse con las palabras del \u00abmisionero\u00bb Pablo de Tarso: \u00aby ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m&iacute;: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me am&oacute; y se entreg&oacute; por m&iacute;.\u00bb (G&aacute;latas 2, 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marco Fulgaro<\/em><\/p>\n<p><strong><\/p>\n<div style=\"padding: 15px; margin: 20px 0; background: #fff3cd; color: #856404; border: 1px solid #ffeeba; border-radius: 5px; font-family: sans-serif; font-size: 14px;\">\n                    <strong>[Gallery Missing]<\/strong> Folder not found: <code>wp-content\/uploads\/images\/MEG - Don Gorzegno 2026<\/code>\n                <\/div>\n<p><\/strong>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Repasando este largo camino, el padre Gorzegno recuerda: \u00abDiciembre de 1968. 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