RMG – Finalización de la sesión plenaria: llamados a la esperanza y a la autenticidad

La sesión, que duró seis semanas —una más de lo previsto en la programación ordinaria—, incluyó también la semana de los Ejercicios Espirituales anuales, celebrados en Nemi. En su intervención, el Rector Mayor agradeció en primer lugar a los miembros del Consejo General, junto con los colaboradores y colaboradoras, por el intenso trabajo compartido durante este período.

Una semana marcada por la «voluntad de conversión»

El primer pensamiento del Rector Mayor se dedicó precisamente a los Ejercicios Espirituales, definidos como «una semana muy significativa», vivida en el espíritu del artículo 91 de las Constituciones: la «voluntad de conversión».

Acompañados por el padre Pascual Chávez, los participantes profundizaron en el tema «Redescubrirse a sí mismos», acogiendo la invitación a ponerse a la escucha de su propio tiempo. Una escucha que exige un corazón capaz de salir de sí mismo, sin miedo ni vacilación: «Dilexit nos. El corazón más allá del obstáculo».

En un contexto histórico marcado por profundas tensiones y cambios, el camino pastoral salesiano parece a menudo «a contracorriente». Por eso, afirmó el Rector Mayor, es decisivo el desafío de la esperanza, entendida no como optimismo ingenuo, sino como virtud teologal que moldea el corazón y da sentido y alegría a la misión.

En el centro de esta perspectiva se encuentra el binomio inseparable entre vida religiosa y Palabra de Dios. Sin el Logos con «L» mayúscula —la Palabra de Jesús— solo queda el logos humano, frágil e insuficiente. Para los Salesianos de Don Bosco, la intimidad con la Palabra es alimento indispensable y garantía de equilibrio, tan delicado como urgente.

Libertad interior, mirada evangélica y esperanza activa

Al compartir algunas orientaciones ofrecidas a los miembros del Consejo General, el Rector Mayor ha recordado cuatro actitudes fundamentales:

– pedir al Señor la gracia de la libertad interior, deteniéndose en silencio ante su presencia;

– mirar la historia con los ojos de Jesús, dejando que el corazón sea tocado por su Sagrado Corazón;

– vivir la conversión como un camino marcado por una esperanza arraigada en la historia, que se traduzca concretamente en la vivencia del Sistema Preventivo, como fuerza crítica capaz de generar la civilización del amor;

– hacer que la Palabra de Dios sea fuente, alimento, luz y fuerza de la vida personal y de la misión, para luego «compartirla» entre los jóvenes.

Solo desde la intimidad con el Verbo hecho carne, reiteró, puede madurar auténticamente la vocación salesiana.

En un «cambio de época»: estar informados y ser creíbles

En la parte final de su mensaje, el Rector Mayor amplió la mirada al contexto mundial, definido como un auténtico «cambio de época», marcado por conflictos y tensiones que interpelan profundamente la conciencia cristiana.

Ante esta realidad, la Casa Central —afirmó— no puede limitarse a comentar los acontecimientos. Por ello, invitó a los hermanos a adoptar dos actitudes fundamentales:

  1. Estar informados, estudiando y comprendiendo en profundidad lo que ocurre en el mundo, para poder ayudar a las ispectorías a tener una visión global y encarnar el carisma en contextos culturales cada vez más complejos.Vivir con coherencia la humildad y la pobreza, junto con el estudio serio y el acompañamiento de las inspectorías, como opciones que hacen creíble el servicio del gobierno central.
  2. «Cómo vivimos es lo que comunicamos», recordó. «Y cómo vivimos habla más fuerte que lo que decimos». De ahí la invitación a custodiar y promover en la Sede Central un estilo de vida pobre y sobrio, sin concesiones.

Los «mártires de la alteridad» y los salesianos en los lugares de frontera

Para concluir, el Rector Mayor evocó el testimonio de los diecinueve mártires de Argelia, entre ellos los monjes de Tibhirine, definidos como «mártires de la alteridad» por haber elegido permanecer junto al pueblo argelino hasta el final.

Retomando la sugerente imagen del diálogo entre un monje y una niña del pueblo —«Nosotros somos los pájaros, vosotros sois el árbol»—, ha subrayado el valor de la presencia fiel, capaz de ofrecer refugio, protección, futuro y esperanza.

Hoy, recordó, la Congregación está presente en diez lugares especialmente marcados por situaciones de conflicto y riesgo, donde los salesianos son auténticos «mártires de la educación y la evangelización». A ellos va dirigida la cercanía humana y espiritual de toda la Congregación.

Su testimonio —concluyó— nos interpela a todos a vivir la vocación salesiana con autenticidad y sin concesiones, como «árboles» que custodian la esperanza de los jóvenes.

Con esta invitación a la conversión, a la esperanza y a la coherencia de vida, el Rector Mayor ha confiado a la Comunidad de la Sede Central y a toda la Congregación la tarea de continuar el camino con renovada fidelidad al Evangelio y al carisma de Don Bosco.

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