Vaticano – El padre Elia Comini, sacerdote y mártir, será beatificado el 27 de septiembre de 2026

Padre Elia Comini nace en la localidad “Madonna del Bosco” de Calvenzano di Vergato (BO) el 7 de mayo de 1910. Monseñor Fidenzio Mellini, ya alumno de don Bosco en Turín, lo orienta hacia los salesianos de Finale Emilia. Novicio el 1° de octubre de 1925, Elia emite la primera Profesión el 3 de octubre de 1926 y es profeso perpetuo el 8 de mayo de 1931. Ordenado sacerdote en Brescia el 16 de marzo de 1935, el siervo de Dios vive en las casas salesianas de Chiari (en la provincia de Brescia, hasta 1941) y de Treviglio (en la provincia de Bérgamo, de 1941 a 1944). En el verano de 1944 regresa durante algunos períodos a los Apeninos de Bolonia para asistir a su madre, ya anciana y sola, y para ayudar en la pastoral al mismo monseñor Fidenzio Mellini. Llega a Salvaro el 24 de junio. Permanecerá allí por poco más de tres meses, hasta la muerte. Socorre a la población en la concreción de sus múltiples necesidades dictadas por el tiempo de guerra, anima la liturgia y promueve la frecuencia de los sacramentos; acompaña a las consagradas y vive un apostolado intensísimo en el ejercicio de todas las obras de misericordia corporal y espiritual. Media, además, entre los bandos opuestos: población; partisanos; alemanes de la Wehrmacht que se alojan en la casa parroquial durante un mes (1° de agosto – 1° de septiembre de 1944).

El siervo de Dios establece con el joven dehoniano padre Martino Capelli una fraternidad sacerdotal que los asocia en el ministerio y en el martirio. La mañana del 29 de septiembre de 1944, el padre Elia acude, con el padre Martino, hacia la “Creda”, un caserío donde las SS de un batallón de la Decimosexta División Acorazada acababan de perpetrar una masacre: estola, óleos santos y una teca con algunas partículas eucarísticas los identifican claramente como sacerdotes en el ejercicio de su ministerio de consuelo a los agonizantes. Capturados, despojados de las insignias sacerdotales, usados como «bestia» de carga en el transporte de municiones, el padre Elia y el padre Martino viven aquel día una intensa pasión. Trasladados al atardecer a la “casa de los carreteros” en Pioppe di Salvaro, viven dos intensos días, convencidos desde el inicio de estar destinados a morir y, no obstante, cercanos a los prisioneros. En la tarde del 1° de octubre de 1944 son asesinados en el grupo de los “inútiles” junto a la Botte della canapiera de Pioppe di Salvaro, al término de una surreal liturgia en la que las SS habían hecho desfilar a los prisioneros por una pasarela antes de segarlos con las ametralladoras: el padre Elia entona las Letanías y grita al final “¡Piedad!”. Ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos, posteriormente se abrirán las rejillas y la impetuosa corriente del río Reno se llevará para siempre aquellos pobres restos, ya consumidos.

Padre Ubaldo Marchioni, fue un sacerdote ejemplar y fiel a su comunidad incluso en los momentos más trágicos de la Segunda Guerra Mundial. Tras años de formación y amistades profundas en el Seminario, se hizo sacerdote en 1942 y fue párroco en San Martino di Caprara y Casaglia desde mayo de 1944. Durante la masacre nazi del 29 de septiembre de aquel año, permaneció junto a sus feligreses hasta la muerte violenta en los escalones del altar de Casaglia. Precisamente entre los escombros de aquel altar se encontró un copón perforado por balas, símbolo de fe y martirio.

«Padre Elia Comini, padre Martino Capelli, padre Ubaldo Marchioni, junto con el beato Giovanni Fornasini, – recuerda el padre Pierluigi Cameroni, postulador general – son jóvenes sacerdotes que han encarnado la caridad del Buen Pastor, dando la vida por su rebaño y con su rebaño, fieles ministros de los misterios de la redención, artesanos de paz, de justicia y de reconciliación».

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