A 31 de diciembre de 2025, la Región —que abarca Austria, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bélgica, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, República Checa, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Grecia, Georgia, Hungría, Irlanda, Malta, Países Bajos, Polonia, Rusia, Serbia, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Suiza, Turquía y Ucrania— cuenta con 1.800 hermanos, que representan aproximadamente el 13,3 % de toda la Congregación a nivel mundial (13.558 miembros). De ellos, 1.350 son sacerdotes, 6 diáconos permanentes, 265 hermanos coadjutores y 173 estudiantes en formación inicial, junto con 6 novicios, lo que suma un total de 1.794 salesianos profesos.
El elevado número de hermanos profesos perpetuos (1.615) refleja la solidez histórica y la madurez institucional de la Región, mientras que el escaso número de novicios pone de manifiesto el desafío vocacional que se vive en el contexto europeo.
En su discurso de buenas noches dirigido a los hermanos de la Sede Central Salesiana, el padre Roman Stanisław Jachimowicz subrayó una convicción fundamental: «La Europa salesiana está viva». A través de sus numerosos países, lenguas y culturas, la Región sigue mostrando creatividad, iniciativa y fidelidad al carisma de Don Bosco, adaptándose al mismo tiempo a realidades en rápido cambio.
Un contexto complejo y exigente
Europa se enfrenta hoy a retos significativos. La secularización ha debilitado la transmisión de la fe dentro de las familias. Muchos países atraviesan una grave crisis demográfica, mientras que los jóvenes suelen luchar contra la soledad, la inestabilidad y la falta de orientación.
La incertidumbre económica, junto con las consecuencias de la guerra en Ucrania y las tensiones actuales en Oriente Medio, acentúa la sensación de fragilidad. Las dificultades psicológicas —depresión, ansiedad y pérdida de sentido— son cada vez más frecuentes.
El padre Jachimowicz también ha destacado profundos cambios culturales. Algunas corrientes ideológicas contemporáneas intentan redefinir la comprensión de la persona humana. Cuando se pierde una visión coherente del ser humano, se produce la desorientación. «Cuando el hombre ya no sabe quién es, de dónde viene y hacia dónde va, la confusión surge fácilmente». Detrás del creciente malestar psicológico se esconde una profunda búsqueda de sentido.
Señales de renovación espiritual
A pesar de estas dificultades, están surgiendo importantes señales de esperanza. En Francia, unos 23.000 adultos se están preparando actualmente para el bautismo, lo que da testimonio de una renovada apertura a la fe. También Inglaterra ha registrado un aumento significativo de catecúmenos. En Alemania, pequeños pero decididos grupos de jóvenes católicos eligen conscientemente la oración, la vida comunitaria y el testimonio público en contextos seculares.
Aunque no son numerosos, estos grupos indican una auténtica sed espiritual. «Europa no tiene sed de una nueva filosofía», afirmó el padre Jachimowicz, «sino de fe; no de optimismo, sino de esperanza; no de tolerancia, sino de amor».
La presencia salesiana entre los más vulnerables
En toda la Región, los Salesianos siguen respondiendo de manera concreta a las necesidades de los jóvenes.
En el barrio de Marzahn, en Berlín, trabajan ofreciendo educación y reinserción social a personas sin hogar y a jóvenes desfavorecidos que forman parte de pandillas y sufren de adicciones.
En Moscú, los Salesianos llevan años acompañando a niños sin familia y a jóvenes de la calle, a menudo con un apoyo institucional limitado.
En Estambul, dos escuelas salesianas reflejan la diversidad de la misión: una es una institución católica bien consolidada, la otra acoge a los hijos de familias migrantes que, de otro modo, podrían no tener acceso a la educación.
En Bulgaria, Hungría y Eslovaquia, los Salesianos atienden a las comunidades romaníes que se enfrentan a una grave pobreza educativa y social. Estas obras, a menudo llevadas a cabo con discreción, representan lo que el padre Jachimowicz describió como: «verdaderos milagros» de fidelidad cotidiana al carisma de Don Bosco.
Mirar al futuro con confianza
Europa puede parecer hoy cansada y dividida. Los intereses políticos y económicos a veces ponen a prueba la unidad. Sin embargo, la Región mantiene la confianza en que el continente redescubrirá su patrimonio espiritual y cultural.
Nacida de la síntesis del Evangelio, la filosofía griega y el derecho romano, Europa ha ofrecido al mundo no solo logros científicos y culturales, sino también innumerables santos y testigos de la fe. La historia demuestra que los momentos difíciles de la Iglesia se han convertido a menudo en ocasiones de renovación.
Para los 1.800 salesianos de Europa Central y del Norte, la pregunta esencial no es cómo sobrevivir, sino cómo vivir el carisma de manera plena y creativa en el contexto actual: fortaleciendo las comunidades, renovando el compromiso vocacional y permaneciendo cerca de los jóvenes, especialmente de los más pobres.
Como recordaba Don Bosco a sus hijos: «Tened confianza en María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros». Con esta confianza, los Salesianos de la Región continúan su misión: educar, evangelizar y acompañar a los jóvenes en un continente que, incluso en la incertidumbre, sigue buscando sentido, esperanza y amor.



