Un jubileo en la cuna de la presencia salesiana
La jornada comenzó a las 8:30 con una solemne bienvenida en Don Bosco Negombo —la cuna de la presencia salesiana en Sri Lanka—. La ocasión era histórica: la celebración de los setenta años desde que los Salesianos iniciaron su misión en la isla, un camino que partió precisamente de Negombo. La celebración marcó también el 25.º aniversario de la consagración del Santuario de María Auxiliadora, punto de referencia espiritual para innumerables fieles. La Santa Misa jubilar fue presidida solemnemente por el Rector Mayor en presencia de sacerdotes salesianos, clero diocesano, hermanas salesianas, jóvenes, miembros de la ADMA, Cooperadores Salesianos, padres, benefactores, exalumnos, miembros del personal y un gran número de devotos. El santuario estaba abarrotado, testimonio del profundo afecto y la gratitud de los fieles hacia la misión salesiana.
“De la pobreza a la santidad”: un mensaje arraigado en Don Bosco
En su homilía, el padre Attard reflexionó sobre la vida de San Juan Bosco, presentándolo no solo como fundador, sino como fuente de inspiración viva. Recordó cómo el propio Don Bosco procedía de un entorno pobre y humilde, trabajó incansablemente y se convirtió en un santo sacerdote totalmente dedicado a la salvación y a la educación de los jóvenes pobres y abandonados.
El Rector Mayor destacó el poder transformador de la educación y la formación personal. Dirigiéndose a los jóvenes presentes, los animó a estudiar con dedicación, a cultivar sus talentos y a convertirse en ciudadanos responsables y compasivos, capaces de servir a la sociedad y de apoyar a quienes lo necesitan. La santidad, les recordó, nace de la fidelidad cotidiana, del trabajo duro y del amor a los demás. Al término de la celebración eucarística, el padre Roshan Miranda, inspector, expresó su sincera gratitud a quienes contribuyeron a que la celebración jubilar fuera significativa y memorable.
Reconocer los logros y celebrar a los jóvenes
Tras la misa, el Rector Mayor entregó los certificados a varios alumnos de Don Bosco Negombo que habían completado con éxito sus programas de formación profesional. Los jóvenes graduados recibieron tanto los certificados de Cualificación Profesional Nacional (NVQ) como los certificados de la Escuela Profesional Don Bosco —una señal visible del compromiso salesiano de empoderar a los jóvenes a través de una educación de calidad y la formación profesional.
La mañana continuó con una animada sesión de preguntas y respuestas con los jóvenes. La interacción fue espontánea y sincera. Muchos participantes expresaron luego la sensación de que era el propio Don Bosco quien les hablaba a través del Rector Mayor, animándoles a soñar, a perseverar y a permanecer fieles a sus valores.
Encuentro con la Familia Salesiana
El padre Attard se reunió después con los distintos grupos de la Familia Salesiana —las HMA, los miembros de la ADMA, los Salesianos Cooperadores—, los padres salesianos, los benefactores, los exalumnos y los miembros del personal que prestan servicio en las diversas instituciones salesianas.
En su mensaje, el Rector Mayor reflexionó sobre la visión de Don Bosco de la Familia Salesiana como un movimiento espiritual unido, llamado a vivir la comunión al servicio de los jóvenes, especialmente de los más pobres. Subrayó la importancia de la colaboración, de la responsabilidad compartida y de la fidelidad al carisma. A continuación tuvo lugar un breve pero significativo diálogo, que permitió a los participantes expresar sus preguntas y reflexiones en un espíritu de apertura y fraternidad. El programa de la mañana concluyó con un alegre almuerzo de comunión, caracterizado por la gratitud, la fraternidad y un compromiso renovado con la misión.
Una cálida acogida en Ahungalla
Por la tarde, el Rector Mayor se dirigió al Postnoviciado Salesiano de Ahungalla, donde fue recibido con calidez y alegría. Los chicos del oratorio le dieron la bienvenida con danzas tradicionales, expresando la riqueza de la cultura de Sri Lanka y la alegría de la comunidad. El padre Anthony Fernando, director de la comunidad, pronunció el discurso de bienvenida.
Un momento significativo de la visita fue la bendición e inauguración de una estatua de jardín de reciente construcción dedicada a María, nuestra Madre. La estatua se erige como un recuerdo visible de la devoción mariana de la comunidad y de la entrega de su camino formativo a su guía amorosa.
A continuación, los niños ofrecieron una preciosa actuación cultural, llenando la velada de música, ritmo y entusiasmo juvenil. El Rector Mayor se dirigió a padres e hijos con un mensaje breve pero significativo, animando a las familias a permanecer unidas, a cultivar la fe en sus hogares y a apoyar el crecimiento de sus hijos en la virtud y la responsabilidad.
Los clérigos del Postnoviciado animaron el encuentro con un sentido canto de bienvenida en honor al Rector Mayor. Más tarde, el padre Attard se reunió en privado con los salesianos de la comunidad, ofreciéndoles palabras de aliento y participando en una sesión abierta y fraterna de diálogo y preguntas.
Una jornada marcada por la gratitud y la renovación
La jornada concluyó con una comida ofrecida por la comunidad del posnoviciado —un cierre apropiado para un día marcado por la gratitud y por el pasado, el entusiasmo por el presente y la esperanza por el futuro de la misión salesiana en Sri Lanka.
Setenta años después de que los primeros salesianos pisaran Negombo, la visita del Rector Mayor se erige como un signo de continuidad y comunión: un recordatorio de que el sueño de Don Bosco sigue vivo, creciendo y dando frutos entre los jóvenes de Sri Lanka.
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