Bajo el lema «Haced todo lo que Él os diga», la peregrinación se vivió como una llamada renovada a poner a Cristo en el centro de la misión educativa y pastoral, redescubriendo a María como presencia que acompaña, orienta y conduce al encuentro con Jesús.
Presentación del Aguinaldo 2026 del Rector Mayor
Un elemento distintivo de esta edición fue la presentación del Aguinaldo 2026 del Rector Mayor: «Haced todo lo que Él os diga. Creyentes, libres para servir». Habitualmente presentado en enero, este año se integró en el programa de Fátima debido a las condiciones meteorológicas adversas que habían impedido su realización en la fecha prevista.
Durante la sesión de apertura, celebrada el sábado por la mañana en el Centro Pastoral Pablo VI, el inspector de los Salesianos en Portugal, P. Tarcízio Morais, presentó el Aguinaldo como una invitación a comprender la fe no como una idea abstracta, sino como una experiencia concreta que orienta la vida y la misión. Subrayó que la fe no es algo decorativo o lejano, sino una llama que ilumina toda la existencia.
Partiendo del episodio evangélico de las Bodas de Caná, en el que María dice a los sirvientes «Haced todo lo que Él os diga», la reflexión destacó cuatro actitudes fundamentales para el camino de la Familia Salesiana: ver, escuchar, elegir y actuar. El P. Morais insistió en que educar, al estilo salesiano, no significa dar respuestas prefabricadas, sino ayudar a los jóvenes a escuchar a Jesús. María fue presentada como modelo de acompañamiento y de libertad auténtica.
La reflexión lanzó también un desafío concreto a la misión: educar para una fe adulta, formar para la verdadera libertad y acompañar a los jóvenes con valentía, cercanía y esperanza. La sesión contó además con un momento musical animado por los Salesianos de Oporto, que interpretaron el himno vinculado al Aguinaldo. Por su parte, la Hna. Deolinda Teixeira, inspectora de las Hijas de María Auxiliadora, ofreció una presentación sobre Santa María Troncatti.
La peregrinación adquirió un significado especial al recordar los 150 años de la fundación de los Salesianos Cooperadores, presentados como expresión viva del sueño de Don Bosco: una amplia red de laicos llamados a santificar el mundo a través de la educación y el servicio a los jóvenes.
Día del MJS: un patio de alegría y misión
En paralelo, el Día Nacional del MJS transformó Fátima en un auténtico patio salesiano. La mañana comenzó con la acogida y la oración inicial, seguida de la dinámica “Santos en Fátima”, inspirada en la parábola de los talentos.
Los más pequeños recorrieron veinte puestos de actividades, cada uno asociado a un santo y a un don. A través de juegos y desafíos, descubrieron y compartieron sus talentos, recibiendo signos simbólicos pintados en el rostro que, al final de la mañana, se convirtieron en testimonio visible de los dones recibidos.
Los jóvenes mayores participaron en momentos de formación y testimonios, con intervenciones de Francisca Opinião, la familia Corrêa d’Oliveira y Henrique Gonçalves. También tuvo lugar una mesa redonda misionera con la participación de la Hna. Marisa y Miguel Cabral Silva. El programa fue diseñado para crear espacios donde fe, cultura, amistad y discernimiento se encontraran de manera genuinamente salesiana.
“Saltimbanco”: el sueño que se convierte en camino
Uno de los momentos más esperados fue la presentación del musical «Saltimbanco», ofrecido en dos sesiones. Bajo la dirección artística de Matilde Trocado, con dirección musical de Carlos Meireles y dirección de actores de João Duarte Costa, el espectáculo reunió a 23 jóvenes artistas de diversas realidades salesianas.
Más que un simple musical, fue una experiencia educativa y artística profundamente inspirada en el espíritu de Don Bosco. La historia sigue a Lucca, un joven creativo e inquieto que siente la llamada interior a dirigirse a Valdocco, lugar simbólico de los orígenes del sueño salesiano. Guiado por la misteriosa Maria Argentina, encuentra personas marcadas por la exclusión y el deseo de pertenencia. Juntos se convierten en “saltimbanquis”, comunidad de amistad y esperanza en movimiento.
El mensaje fue claro: donde hay un sueño, siempre hay un camino —y lo más hermoso del camino es quien lo recorre con nosotros.
María en el centro de la peregrinación
Al final de la tarde del sábado, la Familia Salesiana se reunió en la Capilla de las Apariciones para el saludo a Nuestra Señora. Fue un momento sencillo y profundamente mariano que renovó el corazón del lema: escuchar a María para llegar a Cristo.
La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de la Santísima Trinidad, presidida por el P. Tarcízio Morais. En su homilía, recordó que la Ascensión no es alejamiento, sino el inicio de la misión de la Iglesia. Evocando la tradición educativa salesiana, afirmó que los cristianos viven con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, como quería Don Bosco, e invitó a todos a bajar del monte y entrar en los patios del mundo, donde los jóvenes esperan palabras de vida.
Una peregrinación que continúa
En el mensaje final, el P. Artur Pereira, delegado inspectorial, subrayó que peregrinar es dejarse transformar y renovar en la misión. La invitación fue regresar a las comunidades como signos vivos de esperanza y presencia educativa.
La 74.ª Peregrinación Nacional de la Familia Salesiana se confirma así como uno de los principales encuentros anuales del movimiento salesiano en Portugal, capaz de reunir a distintas generaciones en torno a la fe, la educación y el compromiso compartido con los jóvenes.
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