Polonia – Hacia la beatificación del padre Jan Świerc y sus compañeros, salesianos polacos mártires: padre Kazimierz Wojciechowski

Con la ayuda de buenas personas, la madre logró que su hijo Kazik (dim.), a los ocho años, fuera admitido en el Instituto Salesiano Lubomirski de Cracovia. Era un niño muy vivo, alegre y siempre contento. En 1916, Kazik fue admitido en el Instituto de Don Bosco en Oświęcim. La vida salesiana, llena de alegría y movimiento, encajaba perfectamente con su temperamento dinámico. Le encantaban los juegos y participaba en las actividades con gran entusiasmo. Estudiaba bien y observaba con interés la banda de música.

El itinerario salesiano

Tras terminar el cuarto curso de secundaria, presentó la solicitud de ingreso en el noviciado de Klecza Dolna. Cuando entró en 1920, se dedicó con seriedad al trabajo para ennoblecer su carácter, recordando el deseo de su madre: que llegara a ser un buen y santo sacerdote salesiano. El 2 de octubre de 1921 hizo sus primeros votos religiosos y terminó el noviciado. Los votos perpetuos los emitió el 2 de mayo de 1928 en Oświęcim.

Desde Klecza Dolna fue enviado al Centro de Estudios Filosóficos de Cracovia, Łosiówka. Allí obtuvo el certificado del examen final de educación media (llamado en Polonia certificado de madurez) y completó sus estudios con buenas calificaciones. Fue destinado a realizar la práctica pedagógica, conocida como asistencia, en el Seminario Menor de Ląd nad Wartą. Allí enseñaba matemáticas y acompañaba a los alumnos, animaba el tiempo libre y estaba en el centro de todo tipo de competiciones. Uno de sus antiguos alumnos escribió: «Recuerdo los paseos de los miércoles, cuando todos se divertían. Había fútbol, juegos de estrategia, juegos de pistas».

También enseñaba canto y música, lograba entusiasmar a los alumnos de manera muy creativa y enseñarles a tocar algún instrumento con facilidad. Un miembro de la orquesta lo recordaba así: «Don Wojciechowski sabía animarnos a tocar, ya fuera con caramelos o mostrando un nuevo instrumento comprado para nuestro grupo. A veces, cuando faltaba alguien, él mismo tomaba el instrumento y tocaba la parte que faltaba… también organizó un hermoso coro».

Entre 1924 y 1925 enseñó música y matemáticas en Ląd. Después trabajó como profesor de música y canto en centros salesianos de Antoniewo, Varsovia, Aleksandrów Kujawski y Oświęcim. Sabía crear un ambiente alegre, tan propio de las casas salesianas, gracias a su amor por la música, el deporte y la facilidad para tratar con los jóvenes, aunque, dado su temperamento vivaz e impulsivo, no siempre le resultaba fácil.

En 1930 llegó a Cracovia para estudiar teología. Allí también, con sus compañeros, formó un coro que animaba varias celebraciones.

Trabajó igualmente en el oratorio de la parroquia de san Estanislao Kostka. El club deportivo que organizó allí, integrando a los jóvenes del oratorio, fue uno de los más dinámicos de Cracovia. El 19 de mayo de 1935 recibió la ordenación sacerdotal en Cracovia de manos del obispo Stanisław Rospond, gran amigo de las obras de Don Bosco en Polonia.

Después de celebrar su primera misa y esos días llenos de emoción, fue enviado como profesor al Seminario Menor de Daszawa. Después de un año regresó a Cracovia como profesor de religión en las escuelas públicas del distrito de Dębniki y como responsable del Oratorio y de las Asociaciones Católicas de la Juventud (en polaco Katolickie Stowarzyszenie Młodzieży). Las autoridades escolares describían así su trabajo: «Don Wojciechowski imparte clases de religión en nuestra escuela. Sabe interesar y animar a los jóvenes. En todas partes despierta auténtica alegría… Acompaña a los jóvenes también fuera del aula … Es muy querido y respetado». 

Durante las operaciones militares de septiembre de 1939 permaneció en Cracovia prestando ayuda a los refugiados. Cuando las autoridades alemanas del Gobierno General reabrieron las escuelas en noviembre de ese mismo año, don Kazimierz volvió a la labor educativa que tanto amaba.

Detención

En mayo de 1941, en la víspera de la fiesta de María Auxiliadora, el 23 de mayo por la tarde, la Gestapo lo arrestó junto con otros hermanos y lo llevó a la prisión de Montelupich en Cracovia. El oficial que dirigía la operación comunicó que el motivo de su detención era su dedicación para mantener vivo el espíritu polaco entre la juventud. Después de un mes, el 26 de junio, fue deportado con otros prisioneros al campo de concentración de Auschwitz.

Martirio y muerte

El 27 de junio de 1941 resultó ser un día trágico para los salesianos de Cracovia. Doce de ellos trabajaban en la compañía penal, entre ellos don Kazimierz Wojciechowski, cuya fuerte constitución física llamó la atención de los guardianes. Fue golpeado, maltratado y humillado. Un kapo, con el mango de una pala, le rompió los dientes y le abrió la piel de la cabeza con una fusta. Aun así, con las pocas fuerzas que le quedaban, intentaba seguir trabajando, constantemente acosado.

Ese mismo día ya habían sido asesinados y llevados al crematorio dos salesianos: Jan Świerc e Ignacy Dobiasz. Por la tarde llegó el tiempo para nuevas víctimas. Después de una comida que ninguno de los prisioneros de la compañía de castigo ni siquiera pudo tragar, volvieron al mismo trabajo agotador y las mismas vejaciones. Al cabo de un tiempo, muy debilitado, don Kazimierz pidió al jefe de bloque una tarea más ligera. «Claro, ahora mismo la tendrás, pero primero lleva esta carretilla al hoyo, corriendo», respondió, golpeándolo varias veces en la espalda con un palo mientras gritaba: «¿Qué pasa, holgazán, no quieres trabajar?». Cuando don Kazimierz se acercaba, el jefe de bloque lo empujó a ese profundo hoyo junto con la carretilla. Poco después se oyeron las risas y la diversión del agente de las SS que observaba cómo intentaba salir. 

De pronto resonó la orden: «¡Túmbate junto a ese vago!». Don Wojciechowski miró hacia donde le señalaban y vio a don Franciszek Harazim tendido de espaldas, maltratado desde hacía tiempo por un brutal kapo.

Eran casi las dos de la tarde. El calor era insoportable, la fiebre y la sed agotaban a los prisioneros. En ese momento, el kapo y el jefe de bloque dejaron caer una pesada viga sobre los cuellos de los dos sacerdotes agonizantes y, entre risas, los insultaban: «Sabéis manipular a la gente… No queréis trabajar. Decís que existe Dios. ¡Mostrádmelo, quiero verlo!… ¡Dios – lo soy yo! ¡Soy yo quien decide ahora sobre vuestra vida!».

Las burlas continuaron unos instantes más. Luego ambos verdugos se subieron sobre la viga apoyada en sus cuellos y con su peso completaron la sangrienta ejecución… un breve estertor, espuma en los labios, caras hinchadas, las últimas convulsiones … algunas palabras ininteligibles. Don Wojciechowski y don Harazim, dos mártires, terminaron su peregrinación terrenal y su sufrimiento en el campo. Sus cuerpos fueron arrojados a una carretilla y llevados al montón de cadáveres junto al crematorio.

Don Kazimierz Wojciechowski fue asesinado el 27 de junio de 1941 en la gravera. Tenía 37 años, 20 de vida religiosa y 6 de sacerdocio. Su número en el campo era el 17342.

Proceso de beatificación

Don Kazimierz Wojciechowski es uno de los 122 Siervos de Dios para los cuales, el 17 de septiembre de 2003, se inició el segundo proceso de beatificación del segundo grupo de mártires polacos de la época de la Segunda Guerra Mundial. El 24 de mayo de 2011, en Pelplin, concluyó la fase diocesana, y toda la documentación fue enviada a la Congregación para las Causas de los Santos en Roma.

La Positio fue presentada el 21 de julio de 2022. Su relator fue el padre Szczepan Tadeusz Praśkiewicz, OCD. El postulador de la causa es don Pierluigi Cameroni, Postulador General para las Causas de Canonización de la Familia Salesiana, quien colabora con la Dra. Mariafrancesca Oggianu.

El martes, 28 de marzo de 2023, los consultores históricos del Dicasterio para las Causas de los Santos emitieron un dictamen positivo sobre la Positio suppletiva super martyrio de don Jan Świerc y ocho compañeros, sacerdotes de la Sociedad de San Francisco de Sales, asesinados in odium fidei en los campos de exterminio alemanes en los años 1941-1942.

El Papa León XIV, el 24 de octubre de 2025, ordenó la publicación del Decreto sobre el martirio y su inclusión en las actas del Dicasterio para las Causas de los Santos.

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