Historia y misión del Centro Juvenil
Fundado en el espíritu y en el carisma de San Juan Bosco, el Centro Juvenil de Gatenga ha constituido durante cincuenta años un oasis de esperanza, un refugio y una plataforma de lanzamiento para los jóvenes.
Los trabajos preparatorios comenzaron en septiembre de 1975 sobre un extenso terreno pantanoso situado en Gatenga. Los tres primeros salesianos en establecerse allí fueron el padre Jean Dingenen (Mitsi), el padre Raphaël Vervust y el salesiano coadjutor Ferdinand Rwabuhungu. El proyecto preveía la creación de talleres y campos de cultivo, sin olvidar el conjunto de las actividades educativas y pastorales propias de cada casa salesiana. Los proyectos de construcción fueron aprobados el 29 de enero de 1976.
En cinco décadas, el centro ha sabido atravesar las épocas y los desafíos de la historia de Ruanda permaneciendo fiel a su misión original: educar, formar y evangelizar. En Gatenga, la pedagogía de la bondad y de la presencia amorosa no es una palabra vacía, sino una realidad cotidiana vivida día tras día a través de: la educación técnica y profesional que ofrece un futuro digno a los jóvenes; las actividades deportivas y culturales que unen los corazones y revelan los talentos, como se subrayó durante las presentaciones; y el acompañamiento espiritual y humano que forma ciudadanos íntegros y comprometidos.
Las celebraciones por el aniversario
Las solemnes celebraciones por su 50º aniversario comenzaron con una celebración eucarística presidida por el cardenal Antoine Kambanda, arzobispo de Kigali, a las 10:00 de la mañana (UTC+2).
Con la presencia de exalumnos, formadores de ayer y de hoy, familias del barrio y amigos de la obra salesiana, el purpurado recordó que “celebrar este aniversario, precisamente en el día en que celebramos la Unidad de la Santísima Trinidad, el único Dios Amor que es y será eternamente, nos enseña que también nosotros estamos llamados a amarnos unos a otros, a creer en su amor y a confiar en Él, porque ahí reside nuestra salvación. El Centro Juvenil de Gatenga, que hemos venido a festejar, acoge a jóvenes necesitados, que nunca han conocido a sus padres ni su amor, don de Dios en su amor. Estos niños han aprendido allí que Dios no los abandona, han encontrado una casa acogedora y han podido crecer serenamente”.
De este modo, la misa de acción de gracias, corazón espiritual de este jubileo, permitió agradecer al Señor por la multitud de milagros visibles e invisibles realizados a través de este centro.
Después de la celebración eucarística, los festejos transmitieron lo que constituye la esencia misma de la casa de Don Bosco: la alegría. Los coros hicieron vibrar las paredes con cantos jubilares, los grupos de danza tradicional y moderna encendieron el escenario, y los acróbatas y gimnastas recordaron hasta qué punto el deporte sigue siendo un poderoso vector de fraternidad en Gatenga.
En su discurso de bienvenida, el padre Gaspard Nteziryayo, actual director del centro, saludó a la asamblea y a todos los ilustres invitados presentes, entre ellos, además del cardenal Kambanda, también el Secretario Ejecutivo del Distrito de Kicukiro, Antoine Mutsinzi.
“Celebrar cincuenta años significa mirar al pasado con gratitud, vivir el presente con entusiasmo y mirar al futuro con esperanza. Gatenga me lo ha dado todo”, confesó, con lágrimas en los ojos, Tuyishime Denis, exalumno de Don Bosco, hoy padre de familia y empresario de éxito.
Por su parte, Niyonkuru Emmanuel, representante de los estudiantes del Don Bosco Gatenga TSS, agradeció a los Salesianos de Don Bosco que han realizado la labor constante de educar y formar a todos los niños y jóvenes acogidos en esta casa: allí encontraron educadores, maestros y amigos.
Después, el padre Gabriel Ngendakuriyo, superior de los Salesianos de Don Bosco en la Inspectoría de África Grandes Lagos (AGL), pronunció un mensaje de agradecimiento extendido a todos: a Dios, que da la vida y la misión; al cardenal por su disponibilidad y colaboración cada vez que ha sido necesario; a las autoridades del país por su colaboración con la Iglesia; a los fieles reunidos para celebrar el jubileo; y a todos los salesianos que se han dedicado a la misión de Gatenga durante este gran camino de cincuenta años, entregándoles certificados de reconocimiento.
Finalmente, el secretario ejecutivo del Distrito de Kicukiro, en representación de las autoridades políticas de Ruanda, agradeció a la Iglesia por su aporte a la formación integral del hombre.
La celebración jubilar, nacida para honrar los cincunta años pasados, entregó también un fuerte impulso hacia el futuro: “Que la llama encendida en Gatenga cincuenta años atrás continúe ardiendo intensamente, iluminando a la juventud y haciendo germinar abundantes frutos. Umutima w’u Rwanda utere hano! (Que el corazón de Ruanda bata aquí!)” fue el mensaje final del evento.
Padre Célestin Ntakiyiamana, SDB
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