La situación es especialmente crítica porque se produce en un contexto ya marcado por la pobreza, la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a servicios básicos. En esta zona amazónica, muchas familias viven de la agricultura de subsistencia, la pesca y el trueque. Las inundaciones han arrasado cultivos, han destruido viviendas tradicionales y han limitado gravemente la movilidad y el acceso a alimentos, agua potable y atención sanitaria.
En La Esmeralda, las zonas bajas han quedado completamente inundadas. La pista de aterrizaje también se ha visto afectada, lo que ha paralizado el tráfico aéreo y dificulta el traslado de personas enfermas y los suministros esenciales. En Mavaca, la crecida del agua ha dañado infraestructuras comunitarias como la misión salesiana, las escuelas, los comedores y los espacios de encuentro. Muchas familias yanomami se han visto obligadas a desplazarse hacia el interior de la selva, lo que aumenta su vulnerabilidad y dificulta que reciban ayuda.
La pérdida de los conucos – cultivos familiares de yuca amarga, plátano, cambur y otros alimentos básicos – y la imposibilidad de pescar con normalidad están generando un riesgo creciente de hambre en las comunidades afectadas. Además, la falta de agua potable y el estancamiento de aguas aumentan el peligro de enfermedades dermatológicas, infecciones respiratorias, cuadros febriles y enfermedades transmitidas por vectores.
La emergencia amenaza la alimentación, la salud y la vida cotidiana de las comunidades indígenas
La emergencia también ha interrumpido la vida escolar. Muchas niñas, niños y adolescentes no pueden asistir a las escuelas, que en estas comunidades son mucho más que espacios educativos: también son lugares de protección, alimentación y acompañamiento. Para las familias damnificadas o dispersas en la selva, la escuela salesiana representa una red de apoyo fundamental.
Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora llevan décadas acompañando a estas comunidades del Alto Orinoco. En La Esmeralda, la misión salesiana trabaja desde los años 60 en la promoción de la educación, la evangelización y el cuidado de la identidad indígena. En Mavaca, la presencia salesiana se remonta a 1976 y atiende a comunidades yanomami como Platanal, Mavaquita y Ocamo. Esta presencia continuada ha generado confianza y permite organizar una respuesta cercana, coordinada con líderes comunitarios y centrada en las familias más vulnerables.
El proyecto de emergencia busca atender a 750 familias afectadas: 350 en La Esmeralda y 400 en Mavaca. La ayuda priorizará a hogares con menores, mujeres y personas mayores, así como a quienes han perdido sus viviendas, cultivos o medios de subsistencia.
Durante los próximos meses, los salesianos quieren proporcionar kits de alimentos no perecederos, agua potable, saneamiento, higiene y salud. También se entregarán chinchorros (hamacas) y mosquiteras para refugio temporal, medicinas de atención primaria y artículos básicos para prevenir enfermedades. Además, 450 familias recibirán herramientas para recuperar sus cultivos y sus actividades de pesca, con el objetivo de reconstruir poco a poco su autonomía alimentaria.
La ayuda urgente permitirá salvar vidas hoy y recuperar los medios de vida mañana
La respuesta salesiana no se limita a una primera distribución de emergencia. El objetivo es garantizar la supervivencia y la dignidad de las familias afectadas, pero también ayudarlas a recuperar sus medios de vida para que puedan volver a cultivar, pescar y sostener a sus comunidades cuando el agua comience a bajar.
La logística es uno de los mayores desafíos. El aislamiento de la zona, la inundación de infraestructuras y las dificultades de transporte hacen imprescindible contar con recursos para trasladar alimentos, medicinas, materiales de refugio, herramientas y combustible hasta las comunidades más afectadas.
“MISIONES SALESIANAS”, la Procura Misionera salesiana de Madrid, está apoyando esta respuesta de emergencia en el Alto Orinoco. La colaboración de todos es clave para que los salesianos puedan seguir al lado de las familias indígenas que hoy se enfrentan a la pérdida de sus hogares, sus cultivos, sus escuelas y sus medios de subsistencia en La Esmeralda y Mavaca.
Fuente: MISIONES SALESIANAS



