En Morobo se han apoyado intervenciones necesarias para ayudar a las familias más pobres y vulnerables, con los maestros de la escuela primaria San Carlos Lwanga que han prestado apoyo concreto en el campo de la higiene y la seguridad.
En el curso de esta iniciativa, los Salesianos pudieron proporcionar a setecientos familias desplazadas alimentos de primera necesidad que fueron suficientes para algunas semanas, a pesar de las graves dificultades en curso en la región. La distribución de alimentos fue realizada en colaboración con las autoridades locales, líderes de la comunidad y personal humanitario del Centro de Colaboración Regional (RCC) de las Naciones Unidas en Morobo. Además, el obispo de la Diócesis Católica de Yei asistió a la distribución de la ayuda, subrayando el apoyo continuo y la solidaridad de la Iglesia hacia las personas afectadas en Morobo.
Los beneficiarios expresaron alivio y gratitud después de recibir los paquetes de alimentos. «No teníamos nada que comer – dijo una mujer, madre de cuatro hijos -. Esta comida nos ayudará a sobrevivir. Rezo para que haya más apoyo y vuelva la paz, así podremos volver a casa».
La crisis de los desplazados en Morobo es parte de una emergencia humanitaria más amplia que afecta a Sudán del Sur, donde millones de personas siguen desplazadas debido a los conflictos y la inestabilidad económica. El distrito ha sido escenario de violencia recurrente, que ha obligado a las personas a abandonar sus hogares y sus medios de vida. Muchos de los desplazados son mujeres, niños y personas mayores, grupos particularmente en riesgo de desnutrición y malas condiciones de salud.
El padre Anthony Doss Leo Arokianathan, ecónomo de la Delegación salesiana de Sudán del Sur, ha reafirmado la importancia de las alianzas en responder a las necesidades de la comunidad. Agradeció entonces a Misean Cara, un movimiento para el desarrollo misionero internacional con sede en Irlanda, y a la Iglesia, por el apoyo a la misión de servir con compasión y empoderamiento. Expresó luego el compromiso continuo de los salesianos de Don Bosco en servir a los más vulnerables no solo en Morobo, sino también en otras zonas del país que enfrentan desafíos similares.
«Estos productos alimentarios no son solo nutrición, sino un símbolo de esperanza y dignidad humana. Estamos aquí para apoyar a nuestros hermanos y hermanas desplazados no solo físicamente, sino también espiritualmente», agregó padre Leo.
Además de la distribución de alimentos, un componente fundamental del programa fue la formación impartida a veintiún maestros y catorce representantes de estudiantes de la escuela San Carlos Lwanga. La formación se centró en la protección de menores y en temas como el agua, los servicios de agua, saneamiento e higiene e higiene en general. Estos temas son fundamentales para promover un ambiente de aprendizaje seguro, inclusivo y saludable, especialmente en Morobo, donde el acceso a servicios públicos es limitado.
Estas actividades son parte de los esfuerzos continuos de los Salesianos y sus socios para proporcionar apoyo holístico a las comunidades afectadas por el conflicto y los desplazamientos en Sudán del Sur. Combinando la ayuda inmediata con la educación y el desarrollo de capacidades, la comunidad salesiana tiene como objetivo equipar a las comunidades con herramientas para reconstruir y prosperar incluso en circunstancias difíciles.
«Mientras el conflicto y la crisis económica continúan devastando a las comunidades en todo Sudán del Sur, es una satisfacciòn ayudar a proporcionar asistencia a las poblaciones afectadas – escriben los salesianos de Irlanda – Pedimos sus oraciones y apoyo para los desplazados, para ayudar a traer esperanza en estos tiempos difíciles».
Para más información sobre el proyecto y cómo ayudar, puede consultar el sitio web de los salesianos de Irlanda en el siguiente enlace.



