El tema del trabajo era particularmente querido por Don Bosco, quien en su vida fue un pionero en la creación de un sistema educativo que no solo ofrecía instrucción, sino también formación profesional y protección de los derechos de los jóvenes.
En el siglo XIX, en un período marcado por profundas transformaciones económicas y sociales debidas a la revolución industrial, las condiciones de vida y de trabajo de los jóvenes obreros eran extremadamente duras. Don Bosco se dio cuenta de que muchos jóvenes trabajadores eran explotados y carecían de derechos.
Así, para ofrecer mayor protección, redactó uno de los primeros contratos de aprendizaje de la historia. El primer convenio data de noviembre de 1851, y fue firmado por el vidriero Carlo Aimino y el joven Giuseppe Bordone. En este documento, el vidriero se comprometía a enseñar al joven su oficio durante tres años, con la garantía de darle la adecuada formación para el trabajo, el descanso semanal, las vacaciones de verano, el salario progresivo y el respeto a su persona.
Pocos meses después, en 1852, Don Bosco preparó otro documento que establecía derechos y deberes tanto del joven aprendiz como del empleador. Este ยซcontrato de aprendizajeยป era similar al anterior, pero redactado en cuatro páginas en papel sellado. Esta vez se trataba de un aprendiz de carpintero, Giuseppe Odasso, contratado por dos años por Giuseppe Bertolino.
En un mundo en continua evolución, aún hoy el modelo salesiano sigue siendo un ejemplo extraordinario de cómo la escuela y el trabajo pueden ser instrumentos de crecimiento humano y profesional.



