Italia – Visita del Rector Mayor a Chiari: “Tened el valor de soñar. Sed responsables, libres y auténticos”

Los Salesianos de Don Bosco, de hecho, pusieron pie en Chiari por primera vez el 23 de septiembre de 1926 para dar un lugar a los numerosos novicios y aspirantes de la naciente inspectoría Italia Lombardo-Emiliana (ILE) y desde entonces no han dejado de repensar la formación religiosa, cultural y civil de las jóvenes generaciones.

Durante la celebración eucarística, el XI Sucesor de Don Bosco ofreció tres principales ideas a los fieles presentes. En primer lugar, subrayó que “Don Bosco tenía el valor de soñar”.

“En el sueño de los nueve años, cuando Jesús le confió la misión de transformar a los muchachos, todo parecía, a primera vista, imposible”, comenzó el Rector Mayor. Sin embargo, el mismo Jesús, ante la pregunta del joven Juanito, lo confió a María, exhortándolo a hacerse “humilde, fuerte y robusto”, y así ese sueño se convirtió en una realidad viva todavía después de más de un siglo y medio.

“Esto nos recuerda que no cuenta tanto dónde estás, sino adónde quieres llegar. Debemos tener el valor de soñar”, remarcó el Rector Mayor.

Después, el padre Attard propuso una consideración que, en cierto modo, fue el paso siguiente de la primera: “Cuando tengo el valor de soñar, también debo asumir la responsabilidad de mi vida”. El futuro, en efecto, se construye comprometiéndose y trabajando juntos, con la ayuda de muchas personas. Los jóvenes de hoy, sobre todo en los países con mayores oportunidades, deben ser conscientes de que deben soñar y trabajar también por quienes no tienen las mismas posibilidades.

“Sabéis bien que muchos muchachos en el mundo no tienen las oportunidades que tenéis vosotros… —prosiguió el Rector Mayor—. Ellos no pueden soñar como vosotros. Por eso debéis asumir la responsabilidad de crear un futuro bello, no solo para vosotros mismos, sino también para los demás”.

Por último, como tercera etapa de su reflexión, el Sucesor de Don Bosco puso de relieve la importancia de ser auténticos. “Una persona auténtica es una persona libre. Y Don Bosco era coherente: fue su autenticidad la que lo impulsó a dedicarse plenamente al bien de los muchachos”, observó el Rector Mayor, recordando que después de la ordenación al Santo de los Jóvenes no faltaron otras oportunidades válidas para ejercer su ministerio.

Sin embargo, Don Bosco eligió a los jóvenes más necesitados y descartados, aquellos con quienes nadie quería tener nada que ver. Por eso, concluyó remarcando que “en un mundo dominado por una cultura de control, explotación y utilitarismo, hay necesidad de personas auténticas. El débil debe ser ayudado, no pisoteado”; e invitó a todos los presentes, y especialmente a los más jóvenes, a ser libres, auténticos y comprometidos.

La presencia del padre Attard en Chiari, en el Instituto San Bernardino, en la víspera de la solemnidad litúrgica de Don Bosco, selló la visita que había realizado en el mismo lugar el año pasado, pocas semanas antes de ser elegido Rector Mayor, y reforzó los deseos de un territorio comprometido en ofrecer a los más pequeños y a los jóvenes instrumentos de crecimiento cada vez más en sintonía con el Evangelio y con los nuevos desafíos de la sociedad actual.

 

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