La iniciativa, enmarcada en el décimo aniversario de la Exhortación Apostólica del papa Francisco Amoris Laetitia, nació de la conciencia de que la relación entre matrimonio, fe y anuncio eclesial representa hoy una cuestión pastoral y formativa de especial relevancia. En un tiempo marcado por profundos cambios culturales, la jornada pretendió ofrecer una ocasión de reflexión sobre cómo acompañar a los jóvenes, a los novios y a los esposos y, al mismo tiempo, sobre cómo formar a ministros y agentes pastorales capaces de sostener este camino con mayor conciencia y competencia, proponiendo a los presbíteros una formación menos abstracta y más capaz de conectar con la vida concreta de las familias, con las preguntas de los jóvenes y con las transformaciones de la cultura afectiva.
En la introducción de los trabajos, el cardenal Kevin Farrell, LC, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, citó al papa León XIV para recordar que «en la familia la fe se transmite junto con la vida, de generación en generación». Sin embargo, según las encuestas más recientes, «la transmisión de la fe en las familias parece mucho más débil que en el pasado», con una caída entre 1991 y 2021 de los bautismos administrados en el mundo a niños menores de siete años del 31% y de los matrimonios católicos del 48%.
Ante la tentación de abandonar el campo por parte del clero, debida a la dificultad «para muchos pastores de acercarse con eficacia al mundo juvenil y familiar», la Iglesia ha decidido en cambio responder con un renovado compromiso de formar a los pastores —y el seminario en la Casina Pío IV representó una pequeña pero significativa iniciativa en ese sentido.
En su intervención, el padre Bozzolo analizó en detalle la relación entre el matrimonio cristiano y la fe a la luz de las transformaciones culturales contemporáneas. En este sentido, observó que también hoy el deseo de familia está vivo, pero que el vínculo de pareja contempla cada vez con más frecuencia la convivencia como prueba preliminar, convirtiendo así el matrimonio a menudo en una variable eventual.
La realidad actual ha generado también lecturas distorsionadas dentro de la Iglesia, con la tendencia a leer la validez del matrimonio en términos jurídicos mínimos, sin dar la adecuada consideración a la fe de los esposos —un problema que luego se agrava en las fases posteriores del acompañamiento.
Subrayando después que el vínculo hombre-mujer contiene una pregunta de sentido que se abre naturalmente a la fe, el padre Bozzolo remarcó, también con referencias al libro del Génesis, que el sacramento del matrimonio no sacraliza una realidad profana, sino que celebra el reconocimiento de la presencia de Dios ya operante en el amor recíproco.
En conclusión, el padre Bozzolo puso de relieve la necesidad de una nueva pastoral matrimonial, que acompañe a los novios no con cursos formales o nociones aisladas, sino dentro de su propio camino afectivo, y propuso la oportunidad de una formación compartida entre laicos, consagrados y ministros ordenados, para comprender mejor la vocación familiar —con una atención específica a la educación afectiva y sexual de los jóvenes, dado que la enseñanza cristiana en la materia llega hoy con frecuencia a los chicos y chicas solo de forma parcial o distorsionada.
Luego, tomó la palabra el padre Fabio Rosini, docente en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y director del Servicio para las Vocaciones de la Diócesis de Roma, quien en su ponencia «Fe y Generatividad en la Perspectiva del Munus Docendi y del Sacramento del Matrimonio» partió de la observación de que la formación presbiteral actual tiene todavía «solo los contenidos del Vaticano II y no el estilo».
Su intervención apeló a desarrollar una educación que no haga uso «de los sentimientos de culpa», y a recuperar un lenguaje que asuma las dimensiones nómica, profética y sapiencial de la Biblia, para convertirse en su conjunto en un lenguaje didáctico-instructivo, capaz de acompañar a los hombres y mujeres de hoy en el recorrido de la vida y de la vida cristiana. Un proceso que, también para el padre Rosini, requiere «una pedagogía nueva en los seminarios y en la formación permanente».
Las dos relaciones fueron seguidas de un largo diálogo en asamblea entre todos los participantes.
En la página de Facebook del Dicasterio está disponible un video-resumen del evento
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