Brasil – El Encuentro Nacional reúne a la Familia Salesiana para profundizar la herencia de Don Bosco

El Sistema Preventivo como hilo conductor

El tema central del encuentro fue “Profundizar y vivir el Sistema Preventivo de Don Bosco como Familia Salesiana”. La elección no fue casual: el encuentro sirve como preparación al Congreso Internacional sobre el Sistema Preventivo, previsto para abril de 2027 en Roma, con ocasión del 150º aniversario de un documento escrito por el propio Don Bosco sobre su metodología pedagógica y espiritual.

El padre Felipe Bauzière, superior de la Inspectoría “Santo Domingo Savio” de Brasil-Manaus (BMA) e inspector referente para la Familia Salesiana en Brasil, subrayó la dimensión del grupo presente: “En Brasil somos quince grupos diferentes y en el mundo son treinta y dos (…). Este es un momento esencial para sentirnos una Familia Salesiana más unida y caminar juntos”.

Una propuesta de vida, no solo de educación

Durante las reflexiones, el padre Bauzière destacó cómo el Sistema Preventivo va mucho más allá de los muros de la escuela y se constituye como una propuesta existencial. “Don Bosco tuvo intuiciones muy particulares precisamente a través del Sistema Preventivo (…) Hay dentro no solo toda una propuesta pedagógica, sino también una propuesta espiritual”, afirmó, situando esta herencia como un modo de seguir a Jesucristo en el estilo salesiano. En el encuentro estuvo presente también el padre Adalberto Alves de Jesus, superior de la Inspectoría salesiana “San Alfonso María de Ligorio” de Brasil-Campo Grande (BCG).

Regreso a los orígenes del carisma

La hermana Maria Américo Rolim, inspectora de referencia de las Hijas de María Auxiliadora (HMA) para la Familia Salesiana, desempeñó un papel central en la coordinación del evento, guiando los momentos de reflexión y la evaluación final de las actividades. En su intervención, destacó cómo el Sistema Preventivo no debe ser considerado simplemente una técnica pedagógica, sino una identidad transformadora: “No basta pensar que sea un método: es un modo de ser y de vivir que transforma ante todo nuestra vida”.

Para la religiosa, estos encuentros representan un retorno a los orígenes del carisma, y de hecho comparó la experiencia con un “volver siempre a casa, la casa del oratorio”. Además, subrayó que, a pesar de la diversidad de cada grupo, todos comparten una esencia común: “Tenemos un rostro común. Y ese rostro común se llama espiritualidad salesiana”.

La participación de la Inspectoría de Campo Grande

El delegado inspectorial para la Familia Salesiana en la Inspectoría BCG, el padre Wagner Luís Galvão, recordó que uno de los grandes desafíos actuales en vivir el carisma salesiano entre los jóvenes es la convivencia con las diversas espiritualidades que atraen a la juventud a la Iglesia Católica. “El carisma salesiano es capaz de acoger y convivir con las formas actuales con las que los jóvenes han elegido vivir la fe. Sin embargo, esta acogida no renuncia a nuestra identidad carismática salesiana”, afirmó.

Los desafíos del tiempo presente

El padre Bauzière también indicó dos puntos que generan tensión en la vida del carisma en el mundo contemporáneo. El primero se refiere a la presencia: “Esto significa cercanía, familiaridad, estar presentes. A veces lo que llamaría ‘el mundo con sus exigencias’, especialmente las administrativas, corre el riesgo de desbordarnos y quitarnos esta presencia en medio de las personas”. El segundo es la identidad espiritual, descrita como “el desafío de vivir nuestra espiritualidad, nuestra identidad hoy” frente a un mundo polarizado y en constante transformación.

Una congregación que llama a las puertas de la Familia Salesiana

El encuentro contó también con la participación del padre Enésio Severino da Silva, representante de la Congregación de los Joselitas de Cristo (SJC). Fundada en 1950 en el estado brasileño de Sergipe por el siervo de Dios padre José Gumercindo de Jesus – anteriormente sacerdote salesiano – la congregación se encuentra actualmente en proceso de admisión como miembro oficial de la Familia Salesiana. El padre Enésio subrayó que la congregación ya preserva en la vida cotidiana prácticas típicamente salesianas, como las “buenas noches”, momentos nocturnos de reflexión y diálogo con los jóvenes , las reuniones comunitarias informales llamadas “tertulias” y la aplicación del Sistema Preventivo en los ambientes educativos, manteniendo lo que él definió como “el estilo propio de San Juan Bosco”.

La juventud como horizonte y desafío

El padre da Silva habló también de los desafíos de su congregación al aplicar el carisma salesiano a la realidad brasileña. Para él, el trabajo con los jóvenes y los adolescentes resulta “muy exigente”, ya que los chicos son “tan necesitados de puntos de referencia”. En este contexto, afirmó cómo Don Bosco sigue siendo una referencia necesaria, siendo uno de los patronos de su congregación. El religioso también subrayó la necesidad de reforzar la dimensión institucional para preservar las raíces dejadas por el fundador, y reiteró que el Sistema Preventivo no se aprende de una sola vez: se trata de un estilo de vida que debe testimoniarse día a día. 

Clausura con misa y compromiso renovado

El encuentro concluyó el domingo 14 de junio con una evaluación de las actividades compartidas y una misa de clausura. El momento renovó el compromiso de los grupos presentes hacia la llamada “fidelidad creativa” al carisma salesiano, en el esfuerzo de ser, para la juventud de Brasil, un punto de referencia para una vida plena.

Euclides Brites

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