Una vida para la misión
Nacido en San Martino di Colle Umberto (Treviso) en 1893, el padre Vendrame llegó a Shillong en 1924. Desde sus primeros pasos en su apostolado de frontera se distinguió por una dedicación total a las poblaciones locales, que se sintieron amadas por él con el corazón de Cristo. Para Vendrame, la misión no era la imposición de normas, sino la comunicación de un amor que había cambiado su propia vida. En su apostolado misionero encontramos rasgos de gran heroicidad, no solo por cómo lo vivió, sino también por los frutos de fe y adhesión al Evangelio entre las poblaciones que encontró. Para él, Dios estaba por encima de cualquier otra cosa. A él se aplican perfectamente las palabras del papa Francisco recogidas en Dilexit nos: “La misión, entendida en la perspectiva de irradiar el amor del Corazón de Cristo, requiere misioneros enamorados, que se dejen conquistar nuevamente por Cristo y que no puedan dejar de transmitir este amor que ha cambiado su vida. Por eso les duele perder tiempo discutiendo cuestiones secundarias o imponiendo verdades y normas, porque su principal preocupación es comunicar lo que viven y, sobre todo, que los demás puedan percibir la bondad y la belleza del Amado a través de sus pobres esfuerzos” (n. 209).
El Santuario de Mawlai: un sueño realizado
El signo más tangible de su obra es el Santuario del Sagrado Corazón en Shillong-Mawlai. Para realizarlo recurrió a la ayuda de benefactores italianos y, siendo él muy modesto, quiso en cambio que allí todo fuera bello, que una iglesia resplandeciera como signo de la verdad católica y centro visible de unidad. Un detalle conmovedor se refiere a la elección del nombre: fue un niño quien le sugirió dedicarlo al Sagrado Corazón, y el misionero lo escuchó. La inauguración del 13 de abril de 1935 representó para el padre Costantino el cumplimiento de un sueño profético: años antes, una mujer le había descrito una gran iglesia en la cima de una colina rodeada por una multitud inmensa. En las paredes del altar, aún hoy, destaca la invitación que guió toda su vida interior: “fili, praebe mihi cor tuum” (hijo, dame tu corazón).
Como culminación de aquellas jornadas hubo además «una solemne consagración de todos los participantes al Sagrado Corazón de Jesús». En poco más de diez años de vida misionera, se llegó a la edificación de ese importante centro de fe y oración, mediante el cual el Sagrado Corazón habría reinado en el corazón de muchos. Era la extensión en las almas del Reino de aquel «Rey de Amor» por el cual el padre Costantino había partido en 1924.
La herencia espiritual
El padre Vendrame concebía su propia existencia como un sacrificio perfumado para la Iglesia y para el mundo, escribiendo que «así nosotros ofrecemos nuestra vida, esta perfuma el cuerpo místico de Jesús… y purifica el aire». Antes de partir hacia la India, había sellado su compromiso en el reverso de una estampa dedicada al Sagrado Corazón: «Todo lo he confiado en ti, todo lo he esperado de ti y no he quedado defraudado».
Falleció el 30 de enero de 1957, en la víspera de la fiesta de Don Bosco, después de haber consumido toda su energía por sus hermanos. Hoy sus restos reposan precisamente en el Santuario de Mawlai, junto al Teologado salesiano, permaneciendo como una “piedra viva” y una fuente de inspiración para las numerosas vocaciones que continúan floreciendo en tierra india.
Padre Pierluigi Cameroni
Postulador general
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